aquellas que funcionan directamente en nuestro navegador de internet, que no están instaladas en nuestro pc o dispositivo sino en un servidor, y que siempre que nos conectamos a ellas nos dan la última versión disponible, sin tener que descargar, instalar o reinstalar nada.
Para los que trabajan en alguna gran empresa, seguro que acceden a diario a alguna aplicación así, para los que navegan por internet, seguro que usan o han usado algún servicio de webmail, ya sea gmail, yahoo mail, msn, etc. Seguro que la sofisticada aplicación de su banco online, o de casi cualquier empresa con la que se quiera trabajar online es una aplicación web.
Son aplicaciones online, aunque este término induce a la gente a pensar en aplicaciones disponibles para descargar en internet.
Son aplicaciones que requieren ser un usuario registrado normalmente, cuando se trata de acceder a servicios de empresas, y en muchos casos son de pago, es decir, es un nuevo modelo de distribución de software. En vez de cobrar por licencias o copias, se cobra una suscripción mensual o por uso del programa.
Las ventajas son múltiples. No hay que descargar ni instalar nada. Siempre la última versión y en su idioma. No importa qué sistema operativo ni qué navegador se tenga. Toda la información y los documentos con los que se trabaja se guardan en el servidor, donde se supone que están bien custodiados, con copia de seguridad, y por supuesto siempre accesibles aunque nos conectemos desde el otro lado del mundo. También suelen ser más fáciles de manejar, y suelen trabajar con formatos de ficheros y datos más estándares. Por último, empiezan a estar accesibles desde dispositivos de última generación, como pdas y móviles con conexión a internet.
En contrapartida, suelen incorporar menos características avanzadas (esas que solo usan algunos avezados), requieren que estemos conectados a la red para poder usarlos, y los que empiezan a salir gratuitos viven como no de la publicidad que acompaña a los programas. También suelen requerir tener instalados plugins conocidos (java, flash) y suelen tardar más en cargarse que una página normal.
Si dejamos a un lado software a medida o muy concreto, el software generalista se empieza a convertir en una comodidad por la que estamos dispuestos a pagar muy poco. En dinero, comprando sistemas operativos u office de microsoft, programas como photoshop, etc., o en tiempo, instalando y aprendiendo linux, open office, o gimp.
Empezamos con una aplicación web que era normal que fuera online, ya que es para leer nuestro correo: el webmail. Pero ahora Google ha abierto la veda publicando su google office. Simple pero suficiente para muchos usuarios de procesadores de texto u hojas de cálculo que no usan macros ni otras funcionalidades y formateos avanzados. Siguiendo la senda, muchos pequeños webs empiezan a poner online juegos, convertidores y traductores de todo tipo, mensajería instantánea, etc.
Muchos de ellos simplemente facilitan acceso a programas linux o java gratuitos, pero difíciles de hallar, instalar, configurar y aprender a manejar.
Aquellos que necesiten más potencia, tendrán que seguir usando los paquetes instalados, pero el resto tenemos al fin una alternativa, que con nuestro soporte y promoción esperemos crezca en servicios y disponibilidad (a ver si en breve en nuestros móviles), aunque eso es otra historia...