“Muchas personas mueren a los veinticinco y son enterradas a los setenta”.
¿Qué tan joven o viejo se considera Usted? Su respuesta puede obedecer a la edad que aparece en su documento de identificación, a su estado de salud física o a su actitud mental. La valoración que usted haga de sí mismo es el resultado de la forma en que usted piensa. Los años pasan y el cuerpo envejece; Eso es verdadero e inevitable. Pero si usted alimenta diariamente su mente con pensamientos positivos llenos de entusiasmo, optimismo y coraje su vida estará llena de grandes realizaciones porque sus expectativas, creencias y emociones influirán en su organismo pudiendo disfrutar entonces de mayor armonía, felicidad y deseo de vivir.
Por el contrario, si usted es una persona joven pero pesimista, triste, solitaria y amargada con seguridad que no vivirá por muchos años. Es un verdadero martirio saber que se llegue a la vejez sin conocer las dificultades que traiga consigo: inseguridad financiera, enfermedad, soledad, inmovilidad, tristeza, abandono cuyo inicio por lo regular se prevé que comienza con el retiro de la vida activa pero desconociendo las múltiples oportunidades que se tienen a partir de ese momento. Desafortunadamente, en la mayoría de los casos, no hay una verdadera proyección hacia el futuro que implique prepararse para la vejez y para las eventualidades de salud o las adversidades severas.
A comienzos del siglo XXI mucha gente particularmente de los países latinoamericanos sigue basando su seguridad en la posibilidad de una pensión de jubilación, pero esa posibilidad de auxilio ha ido degenerando y amenaza con desaparecer en breve tiempo y en todo el mundo. El secreto está en que usted debe prepararse oportunamente para vivir esos años lo que quiere decir que de usted depende la calidad de vida que elija para su futuro. Si usted no se cultiva, irá perdiendo progresivamente el interés por las cosas de la vida y terminará refugiándose en los recuerdos con pocas esperanzas.
Según estadísticas, muchas personas han logrado sobrepasar los 90 años de existencia y algunos han llegado hasta los 120. Ante la incertidumbre de la longevidad hay que plantearse nuevas metas, nuevos objetivos y prepararse para serle útil a la sociedad, a la familia y a sí mismos, aunque sea por el mero disfrute. No es bueno “hacer nada” y sentarse a esperar las enfermedades y la amargura. ¿Qué tal que usted esté entre las personas que van a vivir hasta después de los 100 años de edad, y ahora tiene 50 o 60? ¿Y qué tal esos 40 o 50 años mirando por la ventana solamente? Asumir este tipo de actitud ayuda a morirse antes de tiempo, y perder 60 años pensando en que se es inútil mata, destruye y aniquila.
Recomendaciones como trabajar, reír, ser optimistas, hacer ejercicio, descansar lo necesario, llevar una dieta adecuada y sentirse joven ayudan a lubricar el cerebro y a prolongar la existencia de una manera feliz, vigorosa y entusiasta.