En esta segunda entrega acerca de los secretos y verdades de la homeopatía, comenzamos por rastrear su historia para comprender porque difiere o se diferencia de la medicina tradicional. En 1970 un médico alemán llamado Samuel Hahnemann dio un nuevo impulso a las teoría holisticas del cuerpo que consideraban igual de importante a la salud física, mental y emocional. Esta concepción domino la medicina durante siglos, luego, con el avance del racionalismo, fue olvidada.
Hahnemann estableció las bases de la homeopatía a través de un experimento simple pero contundente. Usando su propio cuerpo como sujeto de experimentación, descubrió que el árbol de donde se extrae la quinina, muy popular en ese momento contra la malaria, producía los mismos síntomas de la enfermedad al ser aplicado sobre un cuerpo sano. Luego de la quinina, este medico experimento con otras sustancias llegando a los mismos resultados. Concluyo entonces que diferentes materiales, provenientes de minerales, animales y plantas, pueden tanto curar como producir síntomas físicos.
Hahnemann afirmaba que las personas poseen una fuerza vital, que es la que gobierna todos nuestros actos, involuntarios y voluntarios, desde los movimientos constantes de los músculos del corazón o los pulmones, hasta la toma de decisiones concientes. Los médicos homeópatas, entonces, basan su diagnostico en este concepto considerando que la fuerza vital, o armonía biológica, organiza al organismo humano, físico y emocional siendo por tanto, la responsable de la salud integral. En homeopatía, la definición de enfermedad difiere totalmente con la medicina tradicional.
Para el médico homeópata lo principal es comprender la dinámica mórbida, es decir que es la enfermedad y por que nos enfermamos. Considera a la enfermedad como algo más que un simple malestar físico y por esta postura la homeopatía resulta tan efectiva. Para la medicina alopática existe un enfermo porque hay una enfermedad y mientras no se presenten síntomas se considera sana a la persona. En homeopatía, si existe una enfermedad es porque hay un enfermo, así, esta diciendo que la enfermedad no es algo externo que tenga una vida independiente del paciente que la sufre. El trabajo del homeópata consiste en encontrar la desarmonia biológica preexistente a la enfermedad física, y así tratar no solo el síntoma sino la raíz misma de la enfermedad.
En la mayoría de los casos estos desequilibrios se deben a factores emotivos y/o afectivos, problemas irresueltos que la persona no puede enfrentar. Esto causa una irregularidad en la fuerza vital del cuerpo que se manifiesta en el plano físico con el surgimiento de síntomas orgánicos.