Pocas cosas determinan la apariencia de una persona como el cabello. O la falta de él. Si bien la ‘alopecía’ o calvicie podría presentarse en cualquier área del cuerpo donde haya cabellos, la más común y la más preocupante suele ser la que se localiza en la cabeza. Una condición que padecen mayoritariamente las personas de sexo masculino, también se presenta en algunas mujeres.
Gracias a las investigaciones que se han desarrollado en este campo durante muchos años, se han podido determinar con claridad muchas de las causas de la caída del cabello, y, en consecuencia, se han podido hallar algunas maneras de prevenirlo. También han podido determinarse unas pocas soluciones cuando la calvicie ya se ha instaurado en la cabellera de cierto individuo.
Trastornos funcionales, ciertas enfermedades o hasta cierto carácter hereditario influyen en la pérdida, o no, del cabello. Entre ellos, los cambios hormonales en hombres y mujeres, el estrés, la anemia, y ciertas lesiones causadas por quemaduras u otros accidentes son los que encabezan las listas estadísticas. Curiosamente, y en contra de la creencia popular, no se cita la caspa como una causa de calvicie.
Para contrarrestar las consecuencias de la alopecia se venden una serie de productos que se aplican directamente sobre la base del nacimiento del cabello, en el cuero cabelludo, tales como geles, aerosoles, cremas reconstructivas e hidratantes y champúes sobre la base de sílice. Sin embargo, estas son soluciones externas. Las dietas ricas en calcio, sílice y hierro disminuyen las probabilidades y la velocidad de la calvicie, además de contribuir a la recuperación de la fuerza y el brillo del cabello. Por esta razón, es conveniente incorporar papas, frijoles quemados, pimientos rojos y verdes y pepinos pues contienen cantidades adecuadas de sílice.
Otro aliado importante contra la caída del cabello es el consumo de verduras y frutas para mejorar los niveles de vitamina C en el organismo tales como los cítricos y las zanahorias. Esta facilita la absorción de hierro, así como la vitamina E presente en los aguacates, las nueces y las aceitunas. Nabos, coles, espinacas, habas de soja, frutas secas y frescas, y tomates nunca deben faltar en la dieta de quien desee prevenir y combatir la calvicie.
El cabello suele ser el reflejo del estado de salud de quien lo porta. Ante una dieta sana, todo el organismo se fortalecerá, y el cabello no tiene por qué ser la excepción. Por eso, la dieta sana es una de las principales armas en contra de la caída del cabello. Sin embargo, cuando hay lesiones serias del cuero cabelludo, siempre se puede recurrir a los implantes, que brindan buenos resultados duraderos a mediano plazo.
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