En los primeros años de la popularización de Internet, los empresarios creían que sus ventas se incrementarían por tener una página en Internet. Si bien era un paso importante en cuanto a mejorar la imagen empresaria y a la posibilidad de captar interesados y futuros clientes para sus productos y servicios, pronto se dieron cuenta de que tener una bonita página no era suficiente: al no promocionarla, nadie la visitaba. Y es a partir de allí, donde radica la utilidad de la publicidad en Internet: no sólo promueve los productos y servicios, sino también la página en sí misma, para que ‘trabaje sola’ y pueda producir dividendos aún cuando sus dueños no estén presentes o estén durmiendo.
Contrario a lo que suele suceder con otro tipo de publicidad, la que se realiza en Internet tiene todas las ventajas de las promociones comunes, más algunas propias de este medio, y ninguna desventaja.
Sus mayores puntos a favor son que el impacto en los consumidores de la publicidad en Internet es muy efectivo y, en comparación con la publicidad fuera de línea, resulta económica. Utilizar una combinación de estrategias es lo más recomendable, y esto sería sumamente oneroso en la publicidad off-line. Las estrategias propias de este medio van cambiando con el paso del tiempo, pero, básicamente, consisten en implementar campañas de emails y banners, publicar reseñas de prensa, anuncios y boletines electrónicos, realizar listas de interés, e intercambiar banners y enlaces con otras páginas sobre temas relacionados.
Todos estos medios publicitarios son económicos, de fácil edición y acceso, y por esta razón ahorran tiempo y dinero a las empresas y lo pueden utilizar para otras actividades lucrativas. Producen visitas a la página de la empresa y éstas con la ayuda de algunas de las estrategias mencionadas en el párrafo anterior, o todas, son la verdadera publicidad en Internet. Y el ahorro de tiempo también es considerable a la hora de evaluar las campañas publicitarias: cuesta mucho menos que la tradicional y se realiza en cuestión de horas.
Pero, quizá, la mayor ventaja de la publicidad en Internet sea su bajo coste. Conseguir visitas a la página, que podrían ser potenciales clientes, cuesta una fracción de lo que costaría si se realizara por los medios tradicionales y permite, en algunos casos, también ahorrar los costes de asesoría publicitaria.
Por último, no olvidemos que los productos y servicios pueden publicarse las 24 horas del día, no sólo al mercado local sino al mundo. Es posible acceder a millones de compradores potenciales a una escala sin precedentes y esto constituye la situación ideal para toda campaña de lanzamiento o de publicidad.
Sin duda, toda empresa debería aprovechar la oportunidad de promocionarse por Internet: es sencillo, poco costos y efectivo.
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