Los hombres en todas las épocas, para conocerse mejor y actuar más eficazmente sobre sus comportamientos adaptándolos a la naturaleza, has aspirado a definirse, a clasificarse en categorías. Ese deseo dio por resultado el nacimiento a ciencias como la caracterología. Cabe esperar que el carácter de un individuo este a menudo en relación con su aspecto físico. En esta reseña describimos a grandes rasgos tipos caracterológicos o morfológicos. Sin dudas algunos lectores se reconocerán en unos o en otros.
Una de las claves del bienestar
En la mayoría de las obras de Charles Dickens los personajes descriptos como gordos representan a los buenos, mientras que los delgados encarnan a los antipáticos. En El Quijote, el protagonista es alto, enjunto de cuerpo y de rostro, es activo y nervioso y esta constantemente en pos de aventuras; su fiel Sancho, en cambio, retacón, regordete y prominentemente barrigón, se describe como lento y prudente.
El descubrimiento de la armonía entre la forma de trabajar y la manera de ser conforma una de las claves del bienestar. A continuación presentamos tres tipos morfológicos y los ejercicios más beneficiosos que pueden desarrollarse.
El emotivo
La persona emotiva suele estar en estado de tensión. Cuando su organismo se debilita un tanto se siente cansado de manera radical. Todas sus emociones, provocadas por alegrías, sorpresas, miedos…son muy acentuadas y se manifiestan físicamente a través de fenómenos físicos como:
- Taquicardia
- Palidez o rubor
- Opresión en la garganta
- Parálisis momentáneas
- Desvanecimientos ocasionales
Estos desordenes son, por otra parte, una de indispensable transferencia de tensión, un “no va mas” que crea, en ciertos casos, un gran alivio.
Es recomendable que el organismo de los emotivos sea agitado al máximo por una gran variedad de ejercicios. El ritmo, lento al principio, va acelerándose gradualmente sin dejar por eso de ser armonioso. Es importante insistir sobre la calidad de los ritmos respiratorios y evitar la monotonía que crea tensiones suplementarias.
El angustiado
El angustiado vive también en constante tensión, pero a diferencia del emotivo, esa tensión es difusa, indefinible, causada por una aprehensión permanente, a menudo sin objeto o, en todo caso, desproporcionada con respecto a ese objeto. Reacciones neurovegetativa:
- Alteraciones del pulso
- Palidez
- Contracción muscular facial
- Relajación muscular facial
- Dificultades respiratorias
Primeramente se recomienda la relajación. Llevar a cabo ejercicios armónicos y jerarquizados, es decir, con inicios simples y complejización escalonada. Es fundamental dedicar el tiempo necesario a la programación de la rutina, para controlar todas las posibles variables. En particular para los temperamentos caracterizados por la presencia de angustia, se recomienda el trabajo grupal.
El nervioso
La persona con temperamento nervioso vive en constante agitación. Por regla general su nivel de actividad es alto pero también especialmente desordenado. Trabaja de manera irregular, tratando mas bien de llevar a cabo las tareas que le placen. En contra de toda suposición llevada por el sentido común, es muy frecuente que necesiten de una estimulación importante para llevar adelante, por ejemplo, la ejercitación.
Para las características nerviosas, se recomiendan ejercicios de equilibrio y de orden, lentos y concientes buscando como finalidad el logro de la concentración. Los temperamentos nerviosos rápidamente automatizan el movimiento. Romper este automatismo supone una de las dos siguientes vias:
- Realización de ejercicios disociados
- Realización de ejercicios asimétricos
Los primeros ayudan a romper con los hábitos y enseñan a pensar los movimientos. Se reitera la recomendación acerca de la relajación.