Cuando se piensa en la caza, por lo general se imagina la acción de capturar y /o matar un animal. Lo que comenzó a practicarse por necesidad de alimentos y vestido y es tan antiguo como el origen de los hombres y los animales se convirtió, con el paso del tiempo, en un deporte ampliamente difundido y reglamentado de manera escrita, pero también de manera tácita.
Esta actividad a dado origen a varios tipos de cazadores:
· El cazador furtivo: aquel cazador que desarrolla su actividad en territorio legalmente vedado para hacerlo.
· El cazador de alforja: es el que caza con diversos artificios, suele llevar en una alforja, tales como cepos, lazos y redes. También suelen valerse de la ayuda de perros cazadores.
· El cazador de caza menor: en esta clasificación se colocan quienes cazan animales relativamente pequeños, tales como palomas, perdices, liebres, conejos, faisanes, codornices y muchos otros.
· El cazador de caza mayor: Estos cazadores buscan animales de una talla mayor que los de caza menor: ciervos, lobos, jabalíes, corzos, etc.
· El cazador con cetrería: es el que se sirve de la ayuda de un ave entrenada para cazar. Estas aves rapaces son criadas y entrenadas para atrapar pequeños animales, por ejemplo roedores y aves. Las mejores especies de aves de cetrería son los halcones, azores y cernícalos: éstos persiguen a su presa en el aire hasta derribarla o por tierra hasta atraparla con sus poderosas garras y matarla. Como deporte, la caza con aves de cetrería se consideraba una actividad aristocrática practicada por personajes poderosos, en especial los nobles y reyes.
Todos los tipos de cazadores mencionados pueden utilizar perros entrenados en ciertas oportunidades. En la caza de algunas especies, como el conejo o la liebre, resulta un ayudante fundamental, ya que en realidad es este animal el que realiza la cacería y el hombre no interviene más que para señalar la presa e ir a recogerla.
Aunque la caza todavía es el medio de vida de muchas personas en el mundo y así vista no constituye una actividad deportiva ni una conducta en todos los casos depredadora, la caza deportiva ha ganado muchos detractores en los últimos años. Grupos ecologistas y de defensa del animal en todo el mundo han elevado protestas y han propuesto reemplazar la muerte del animal con una toma fotográfica del mismo, para que el ejemplar siga viviendo y el ambiente no se destruya. Esto ha dado origen a un nuevo tipo de caza que goza de cada vez más adeptos: el safari fotográfico.