COMPRENDIENDO LA VIDA
Para muchos al inicio de sus vidas, la misma es comprendida simplemente como el andar de un camino que se recorre por sendas pacificas y llenas de felicidad, donde la maldad nunca existe y no hay cabida para ninguna clase de dificultad, donde todo aquello que compone el transcurso de esta debe gira en torno a sí mismo, y que el mundo debe adaptarse simplemente a las necesidades de uno mismo, porque así esta configurado en sus pensamiento del como la felicidad debe expresarse ante su exitoso porvenir.
Pues bien, hasta lo poco que he vivido no lo he creído nunca así, y para iniciar nuestra pequeña pero fructífera platica, quisiera darte mi más profundo y expresivo punto de vista, no hace falta que te mencione cual es mi nombre, ni donde estoy en este momento escribiendo estos pequeños fragmento, tan solo quisiera que dentro de ti mires tu propio punto de vista y compares que tanto nos parecemos tu y yo en cuanto a lo que podríamos llegar a pensar sobre lo que te voy a relatar.
Siento que he pasado por transformaciones internas del propio yo a tal punto que he llegado hasta un punto de satisfacción personal en donde me doy cuenta ¡que superior me siento!, y no lo digo por arrogancia, sino por admiración propia, no fue fácil llegar a ser lo que soy, y he aprendido de lo bueno, y de lo malo mucho más. Tan solo me di cuenta que no puedes ver los fragmentos dispersos de los capítulos de tu vida por separados, ya que así no podrías descifrar el código de la felicidad, cada uno es complemento del otro, cada segmento plasmado de dolor y felicidad no pueden ser interpretados por separado, la vida es una sola, no pedazos de vida que son evaluados por el que las vive en pequeños trozos.
La verdad es que todos realmente tenemos una pequeña historia que contar que nos ha llenado de tristeza y penuria, el secreto de la vida radica en como superamos esas etapas y aprendemos de ellas para nuestro crecimiento personal; no les voy a negar que hay huellas que son imborrables, pero pueden mitigarse a tal punto que parecieran imperceptibles con el tiempo, sabemos que están allí, pero son comprendidas y podrían entrar en juego muchas cosas como el perdón, la reflexión interior, la humildad, entre otros sentimientos que mitigan las marcas dejadas por el pasado.
Si quieren saberlo, ¡pues si!, yo tuve mi historia, quizá no sea tan traumática como la suya propia, pero para mí fue importante y dolorosa, no escogería ni por un minuto no volver a vivirla, aprendí mucho de ella, aunque desperté ante el mundo actual que no veía en mi plena inocencia, y ciertas cosas de esa etapa me gustaban, realmente me fascinaba ser inocente, la vida se ve con otros ojos, todo es maravilloso y no hay preocupación que agobie tu felicidad.
La realidad es que no todo es maravilloso, hay personas que se regocijan con tu fracaso, con tu caída, con el hecho de verte humillado, les da placer y alimenta su ego retorcido, su envidia va más allá de lo inimaginable, y con su solo mal pensamiento pueden afectar los buenos augurios que rodean tu ser.
Conocí muchos de ellos, pero en mi inocencia no los podía reconocer, y al abrir los ojos, me dio tristeza, tristeza de poder identificar como era el mundo exterior, y me dio mucha nostalgia del “yo pasado” de aquel ser lleno de tonterías y pensamiento nada parecidos a los de ahora, que me hacía feliz, muy feliz.
He caminado a través de un infierno terrenal, pero me he cuidado las espaldas de no permitir que los demonios crucen los confines de mi paz, ni siquiera yo que soy humano tengo las respuestas a como poder convivir entre tanta destrucción, manteniendo un comportamiento impecable, y sintiéndote bien, contigo mismo sin dejar que lo malo te afecte, y lo bueno continúe creciendo en ti.
COMPRENDIENDO LA VIDA
Para muchos al inicio de sus vidas, la misma es comprendida simplemente como el andar de un camino que se recorre por sendas pacificas y llenas de felicidad, donde la maldad nunca existe y no hay cabida para ninguna clase de dificultad, donde todo aquello que compone el transcurso de esta debe gira en torno a sí mismo, y que el mundo debe adaptarse simplemente a las necesidades de uno mismo, porque así esta configurado en sus pensamiento del como la felicidad debe expresarse ante su exitoso porvenir.
Pues bien, hasta lo poco que he vivido no lo he creído nunca así, y para iniciar nuestra pequeña pero fructífera platica, quisiera darte mi más profundo y expresivo punto de vista, no hace falta que te mencione cual es mi nombre, ni donde estoy en este momento escribiendo estos pequeños fragmento, tan solo quisiera que dentro de ti mires tu propio punto de vista y compares que tanto nos parecemos tu y yo en cuanto a lo que podríamos llegar a pensar sobre lo que te voy a relatar.
Siento que he pasado por transformaciones internas del propio yo a tal punto que he llegado hasta un punto de satisfacción personal en donde me doy cuenta ¡que superior me siento!, y no lo digo por arrogancia, sino por admiración propia, no fue fácil llegar a ser lo que soy, y he aprendido de lo bueno, y de lo malo mucho más. Tan solo me di cuenta que no puedes ver los fragmentos dispersos de los capítulos de tu vida por separados, ya que así no podrías descifrar el código de la felicidad, cada uno es complemento del otro, cada segmento plasmado de dolor y felicidad no pueden ser interpretados por separado, la vida es una sola, no pedazos de vida que son evaluados por el que las vive en pequeños trozos.
La verdad es que todos realmente tenemos una pequeña historia que contar que nos ha llenado de tristeza y penuria, el secreto de la vida radica en como superamos esas etapas y aprendemos de ellas para nuestro crecimiento personal; no les voy a negar que hay huellas que son imborrables, pero pueden mitigarse a tal punto que parecieran imperceptibles con el tiempo, sabemos que están allí, pero son comprendidas y podrían entrar en juego muchas cosas como el perdón, la reflexión interior, la humildad, entre otros sentimientos que mitigan las marcas dejadas por el pasado.
Si quieren saberlo, ¡pues si!, yo tuve mi historia, quizá no sea tan traumática como la suya propia, pero para mí fue importante y dolorosa, no escogería ni por un minuto no volver a vivirla, aprendí mucho de ella, aunque desperté ante el mundo actual que no veía en mi plena inocencia, y ciertas cosas de esa etapa me gustaban, realmente me fascinaba ser inocente, la vida se ve con otros ojos, todo es maravilloso y no hay preocupación que agobie tu felicidad.
La realidad es que no todo es maravilloso, hay personas que se regocijan con tu fracaso, con tu caída, con el hecho de verte humillado, les da placer y alimenta su ego retorcido, su envidia va más allá de lo inimaginable, y con su solo mal pensamiento pueden afectar los buenos augurios que rodean tu ser.
Conocí muchos de ellos, pero en mi inocencia no los podía reconocer, y al abrir los ojos, me dio tristeza, tristeza de poder identificar como era el mundo exterior, y me dio mucha nostalgia del “yo pasado” de aquel ser lleno de tonterías y pensamiento nada parecidos a los de ahora, que me hacía feliz, muy feliz.
He caminado a través de un infierno terrenal, pero me he cuidado las espaldas de no permitir que los demonios crucen los confines de mi paz, ni siquiera yo que soy humano tengo las respuestas a como poder convivir entre tanta destrucción, manteniendo un comportamiento impecable, y sintiéndote bien, contigo mismo sin dejar que lo malo te afecte, y lo bueno continúe creciendo en ti.