En algunos momentos de nuestras vidas no entendemos que nos ocurre. Llegamos a creer que no nos merecemos la situación por la que estamos pasando y hasta le exigimos a DIOS una explicación: ¿Por qué a mí, Señor? ¿Dios, que pasa conmigo en estos días?
Pero hoy quiero decirte que para llegar a ser una buena persona, es necesario que pasemos por toda clase de pruebas. Solo así creceremos como seres humanos de valor en nuestra sociedad. Solo cuando conocemos las dificultades apreciamos de verdad cada una de las cosas que por voluntad de DIOS poseemos.
Una vez, cuando vi un programa de tv (Especiales Pirry) donde mostraban a una niña de trece años, que en un accidente había perdido sus dos pies, le dije a DIOS: ¿Por qué esa niña, mi DIOS? Si ella es una de las promesas del ciclismo de mi país… Esa noche no pude dormir, tenía mis emociones encontradas.
Pero, al día siguiente, DIOS me contestó usando la voz de una amiga: ¡Martín! ¿Viste el programa de la ciclista? DIOS permite eso para que las demás personas valoren lo que poseen. ¿Viste como reía? Ni tú ni yo seriamos capaces de reír si nos pasa eso. Pero ella tiene a DIOS a su lado y ya es un ejemplo de vida y seguro se colgará la mejor medalla del mundo: VIVIR DE UNA MANERA ADECUADA Y SUJETA A DIOS. No ha dejado de ser ciclista y será una de las mejores del mundo, lo confieso en el nombre del Señor.
Sus palabras me hicieron pensar que nada de lo que me ha pasado a mi, ha sido superior a lo de esa niña. Sin embargo he dejado de reír muchas veces…
“DALE GRACIAS A DIOS POR TODO Y EN TODO MOMENTO”