Carbohidratos para la resistencia física, proteínas para desarrollar los músculos y las grasas justas para garantizar la síntesis de hormonas y energía extra. Cada actividad física requiere sus propias reglas nutricionales para rendir al máximo.
El origen de la dupla deportes-alimentación
La práctica organizada del deporte aparece nueve siglos antes de cristo, cuando en Grecia nacen los juegos olímpicos. Motivos religiosos, educativos y militares lo sustentaron hasta el renacimiento, cuando la nobleza comenzó a practicar deportes por el simple placer de hacerlo. Es posible que el vinculo actividad física-alimentación haya existido siempre, consciente o inconscientemente. Se sabe que con los primeros juegos olímpicos se suscitaron los primeros dilemas nutricionales vinculados al deporte. Se proponen entonces distintas dietas, se ponderan sus virtudes: las exclusivamente vegetarianas, las que incitan al predominio de las carnes (de cabra para los que practican salto, de toro para los corredores, de cerdo para los gladiadores). Hipócrates es quien generalmente se cita como el precursor de la nutrición moderna, detallista y buen observador habla por primera vez de la necesidad de variar los alimentos.
ATP para ponerse en marcha
El cuerpo necesita de tres combustibles:
- Los hidratos de carbono
- Las proteínas
- Las grasas
Todos estos nutrientes para poder cumplir con sus funciones (dar energía, reponer células, fabricar hormonas y neurotransmisores…) deben ser llevados, a través de un proceso orgánico, a su estado más simple:
- Los hidratos a glucosa
- Las proteínas a aminoácidos
- Las grasas a ácidos grasos
Ninguno de estos tres compuestos proporciona energía de forma inmediata a los músculos, sino que son transformados en moléculas claves para entender la nutrición: los ATP o adenosina trifosfato, compuesto altamente energético. Estas moléculas son algo así como “monedas de energía” que se almacenan en las células quedando a disposición para cuando se requiera un gasto extra de energía.
Ejercicio físico: la jerarquía de las reservas
Así como es mas combustible la bencina que el carbón, análogamente sucede con los nutrientes. El nutriente mas combustible es la glucosa, seguido por los ácidos grasos.
Los aminoácidos, en cambio, no son buenos combustibles pues para actuar como tales requieren un gasto extra de energía. Su función principal es de otro orden.
Para que se produzca la combustión del ATP no solo son necesarios los alimentos, sino también el oxigeno, sin el cual no es posible este proceso ni la producción de calor. Para conocer el gasto o las necesidades en calorias para cada deporte es esencial medir el consumo de oxigeno, por lo tanto las prácticas deportivas se clasifican en:
Aunque en la realidad, muchas de las prácticas deportivas son una combinación de ambas.
Ejercicios: ¿aeróbicos o anaeróbicos?
Todas las actividades que se realizan para la combustión de los nutrientes se llaman aeróbicas, lo que significa que requieren de la presencia de oxígenos. Este tipo de actividades son las que tienen mayor rendimiento y eficacia, porque en presencia de suficiente oxigeno y con los nutrientes adecuados se renueva el ATP y la producción de energía es por lo tanto continúa. Predomina en todas las actividades de baja intensidad y larga duración, es decir en disciplinas de resistencia como:
- Trote
- Maratón
- Remo
- Ciclismo
- Patinaje
- Gimnasia aeróbica
- Caminatas
- Etc.
Otras actividades físicas son anaeróbicas, es decir, la actividad y la rapidez del ejercicio son tales que no se alcanza a producir suficiente ATP y se trabaja entonces con una fuerza explosiva, nombramos como ejemplo:
- Levantamiento de pesas
- Cien metros llanos
- Karate
- Esgrima
- Fútbol americano
- Etc.