Me siento insaciable de recibir el amor que tus recuerdos me otorgan, recordar tu vida me llena de alegría, aquella alegría de la cual doy gracias por haberla sentido de tí, haber podido compartir un poco de mí con tu presencia me llena de gozo, pero inevitablemente te extraño, cada día, cada momento, respiro el perfume de tu afecto, puedo tocar con mis manos el vació de tu ausencia, pero en mi corazón dejaste abierta la fuente infinita de cariño, ese que solo tú, mi niña querida, en tu corta vida, nos distes a probar.
Continúo un camino sin ti, un camino que quería caminar a tu lado, eras mi socia, mi niña consentida, la batería que nos impulsaba a arriesgarnos en los terrenos de lo no probable pero alcanzable, tu norte siempre fue el bienestar de tus seres queridos, y ahora nuestro norte es seguir los pasos que nos enseñaste con tus primeras pisadas a recorrer, puesto que tus huellas aun están marcadas en la arena que rocía la senda de la felicidad.
Toco en sueños las puertas que conducen al Edén en donde tú habitas ahora, la paz que irradia la luz de ese lugar es incomparable con nada, el aire es tan limpio como el que perdura en los bosques de una frondosa selva de bondad, mi alma se siente tranquila allí, y todos mis problemas se olvidan por aquel precioso instante, donde el mundo de Morfeo me permite entrar en tu nuevo hogar, en donde habitas, y nos esperas a estar contigo.
Amor con amor se paga, y a Dios solo le pido que te cuide, que desde allá donde te encuentras nos ilumines, y permitas que estemos listos para acompañarte cuando así lo decida el destino; solo tu ahora conoces lo hermoso que se siente estar en la paz de ese ser divino que tiene mil nombres, aunque yo lo prefiero llamar Señor, yo también la quiero conocer, no le tengo miedo a la muerte solo por eso, donde tu estas es mejor que en cualquier parte inimaginable, gracias por acompañarme un rato en mi existir, te amo, y te amaré hasta más allá de la muerte, mi socia, mi amiga, mi cuñada, mi niña consentida….