Ya había comenzado... Nada volvería el tiempo atrás, pero su memoria, repleta de recuerdos iba y venía entre medio de esa espesa bruma de deseos y nostalgias, que se entremezclaban con el olor a temor que su putrefacto y frágil pensamiento despedía. Cómo podía recorrer tan inmensos pasillos sin detenerse a observar con melancolía cada una de sus ventanas, cada uno de esos recuerdos que sólo para otros eran simples momentos vividos... Fue más fácil dedicarse a vivir ese pasado hostil que vivir el presente que le acogía,el presente que no le perseguía pero sí lo necesitaba para seguir siendo presente... De todas formas, decidió quedarse entre el pasado y el presente,colapsando su mente, desconectando su cerebro del mundo moderno e insensible que el nuevo siglo despertaba, ese que lo recibió con sangre vencida, que lo vio respirar desde un comienzo con otra esperanza entre sus venas. Ya no había forma de que intuyera de alguna manera de que su destino por el momento, tan errático,fuera el mismo... Ese mundo que decidió por él, se estaba quedando sin su presencia.Y su presencia, no quería sentir el destierro de la realidad, que ahora le esperaba... Soledad... No quería seguir viviendo,
sólo deseaba entregarse
a las fauces de la muerte,
para al fin dar su alma
para ser juzgado y disputado...
Pero era un solo recuerdo
el que mantenía con vida a la esperanza,
o le daba esperanza a su vida...
No era precisamente ese,
el recuerdo que fue a buscar,
pero nada podría negar
que le devolvió la alegría, el color a su piel.
Secó sus lágrimas vacías y frías
con un manto de amor inexplicable,
con el que luego cubrió su extenuado cuerpo...
Su ser estaba sumergido
entre la curiosidad y el dolor.
Sentía que había perdido todo.
Ella ya no estaba...
Y su espíritu lo había abandonado
para fundirse con el suyo.
Juntos para siempre, como solían decirse...
Su cuerpo gritaba
pidiendo ayuda...
Ella no podía hacer nada por ayudarle,
sólo rezar por su regreso...
La mente de él se sumergió
en un sueño letárgico,
donde la contienda era personal
y siempre por seguir viviendo...
Pero fue más grande el amor,
que sin darle oportunidad a llorar nuevamente,
lo recubrió de bellos recuerdos,
de hermosos paisajes,
de momentos perfectos
que juntos habían pasado...
Eso lo trajo a la vida,
conectándose nuevamente,
luego de haber encontrado
el recuerdo que estaba buscando,
y pensar que valía la pena
recordar cuál había sido esa promesa...
Casi poco a poco y sin darse cuenta
perdió el miedo a perderla,
recuperó las ansias
de saberse entre sus brazos
mirando algún bello atardecer.
Todavía sentía la angustia
que en su cuerpo se había instalado,
dejando al descubierto
la vulnerabilidad que los seres humanos
poseen ante la soledad, el olvido y la indiferencia...
Sus bellos recuerdos,
unidos al rezo
más puro y sincero a Dios
le devolvieron la felicidad,
esa que enmarcaba su carácter
efímero y juvenil.
Nuevamente su vida tenía un sentido,
Mas ya no escapaba del destino
que nunca creyó, estaría de su lado...
Él había abierto los ojos...
Difícilmente...
Para verla sonreír.