El divorcio por violencia domestica es una triste realidad que crece día a día. Y estadísticamente se sabe que el divorcio por violencia domestica tiene índices más altos que los denunciado por una falta de claridad acerca de que es lo que se considera como violencia doméstica.
La definición de violencia contra las mujeres, contenida en la Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas, sobre la Eliminación de la violencia contra la Mujer, el 20 de diciembre de 1993, en el artículo 1º la define como “Todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para las mujeres, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública o privada”
Pero los divorcios por violencia doméstica no solo afectan al género femenino. En España más de 2600 hombres denunciaron situaciones de violencia domestica psíquica y física ejercida por sus parejas femeninas, llegando al pedido de ordenes de protección contra las agresoras. Sin embargo la violencia ejercida sobre los varones es diferente al caso inverso. Es más psicológica y sutil y utiliza fundamentalmente la humillación para violentar al hombre. Existen muchas posiciones que denuncian la desigualdad de las leyes de violencia de género a favor de las mujeres.
El problema de los divorcios por violencia domestica ha alcanzado todos los niveles sociales y culturales. Aunque es en los estratos inferiores donde estas conductas son menos reprobadas y por lo tanto mas frecuentes o al menos más visible. Probablemente son los estados alterados de la conciencia a través del consumo de grandes niveles de alcohol o de estupefacientes, los que provocan mayores desequilibrios psíquicos que desembocan en situaciones de violencia.
En la mayoría de los casos de divorcios por violencia domesticas, se registra antes de este paso una importante dependencia emocional, la necesidad afectiva crónica o extrema de quien sufre la violencia hacia quien la ejerce. La razón de esta dependencia se explica por la constitución estructural de la personalidad de estas personas. Es altamente probable que quien finalmente logra liberarse de una situación de violencia doméstica, busque de manera inmediata otra persona que ocupe el mismo lugar de castigar y maltratar que ha sido vaciado.
El tema de la violencia es muy difícil de revelar cuando la persona esta atrapada en este círculo emocional nocivo. El primer paso es poder hablar de ello y la consecuencia de esto es la búsqueda de ayuda. Luego, con apoyo profesional, deberá trabajarse sobre las sensaciones de culpa y las justificaciones de la violencia del otro. Pero lo primero es poder decirlo.