No hace falta mencionar los records que rompiste, lo que generaste en el mundo entero, la expectación que causabas antes, durante y después de tus conciertos, y al sin fin de personas que hiciste comprender que, caminar en la luna, era posible tan solo viéndote bailar. El rey ha muerto. Se acabo. Ya está dicho, la muerte llega para convertir a alguien en leyenda, no obstante, sabiendo que toda regla tiene su excepción, tú ya lo eras. Tus escándalos legales, tus instintos pedófilos, tu lidiante constante contra tu imagen y tu ermitaña personalidad nunca fueron demasiado para apagar tu estrella, a si lo considero. ¿Quiénes somos nosotros para juzgar a alguien que hizo feliz a miles de millones de personas, sin el serlo plenamente? Ese hombre que nos hizo caminar en la luna, que hizo fascinar al mundo con sus bailes y que nos hizo estar conscientes millones de veces que, efectivamente, estábamos compartiendo el mundo con un genio, merece ser recordado por lo que el quiso ser recordado, su música, sus bailes, sus conciertos, nada más. Casi inaceptable que un genio como él no sufra de locura, que un mago no viva de ilusiones, que un Picasso no tenga color o que un marinero naufrague sin tatuaje. Tan inaceptable como el darle aire a dichos escándalos para acordarnos de ti. Nosotros, el mundo entero, adorábamos al genio que salía a los escenarios, al que deleitaba nuestras pupilas en sus videos, al hombre del guante blanco adiamantado y calcetines blancos, al que con su voz unía razas y continentes, al hombre que hacía que con ver una pepsi nos acordáramos de él, al que hizo llorar y desmayarse a miles de personas en infinidad de conciertos, al hombre que deja a muchas personas con una rabia y frustración, por nunca poderle ver en vivo, al hombre que hacia sentir quizás por dos horas o un poco más en sus conciertos que el mundo giraba en torno a sus canciones. Lo demás, son intimidades de un genio, conductas ajenas a nosotros y propias de su naturaleza, de las cuales, aceptables o no, seguramente hubiera dado más de la mitad de su capacidad artística por no haberlas pasado. Contrastante. El mundo entero nunca se cansará de recibir tus dotes sobrenaturales. En cambio, fue casi imposible que tú no estuvieras harto y cansado de cargar con tanto peso, fama, poder, genialidad. ¡Qué no hubiéramos deseado por que recibieras un poquito, una milésima parte de la felicidad que tú nos otorgaste! Injusto, o como se le quiera llamar, esperemos que no te hayas ido arrepentido de ser la estrella y el ídolo que fuiste. No más shows espectaculares, no más “moon-walk”, no más coreografías inimaginables, no más bondades para sus súbditos de el rey. Se ha ido una leyenda, un hombre que “It Don't Matter If You're Black Or White” fue impresionante, un ícono, una excepción. No nos queda más que recordarte como un gran genio contemporáneo, como el inigualable hombre de tremendos shows, de gran música, de radiantes bailes, como todo un rey del pop y no nos queda más que envidiar al cielo, porque “Thriller”, ahora si, se bailará originalmente. 27 de Junio de 2009.
|
|