En la vida hay gente necia. Por lo que estoy convencido que alguien podría tomarse el trabajo de crear otro “idioma”. Aquí lo voy a explicar. Estaba arreglando mi biblioteca —mí biblioteca particular como diría Gilacho— y me trompique con un viejo amigo; al que conocí en 1986, el Diccionario Manual de Sinónimos y Antónimos VOX, de la editorial Rei Andes, que me regaló mi colega: Gustavo Escobar Martínez, “Gilacho”. Al terminar de organizar, me quedé con el libro en la mano, haciendo reminiscencia de la época cuando nos gozábamos, debajo de los árboles sombríos de la “U”, del sufrimiento que paría nuestra pobreza; mal interpretada siempre, por culpa del escaso vivir. Pero estudiábamos... Con la firme convicción de ser los futuros profesionales de nuestro pueblo. Y lo Logramos con honores. Los campeonatos de microfútbol, las eternas mamadera de gallo a los primíparos, Constituían una sana diversión. Una vez entré a un curso de alumnos nuevos, me presente como el Director de Grupo, Exactamente como cuando cursábamos nuestros estudios secundarios, los primíparos estaban asustados y aprovechando eso les dije con voz marcial: Saquen una hoja y copien la lista de los libros. Todos se pusieron las pilas y comencé a dictar la supuesta lista: Una bayeta roja, un bloc de esquelas, un rollo de papel higiénico blanco...
De manera imprevista entra el verdadero profesor de la cátedra que les tocaba y me dañó la imagen con los primíparos, me botó del curso y mis compañeros se morían de la risa, ese fue un día que nos quedó guardado en la memoria de por vida. Pero no nos salgamos del tema que motivó este comentario. Comencé a hojearlo, el diccionario, y fui encontrando una y otra palabra que a veces mal usamos o desconocemos sus significados, literal y figurado, por lo que algunos refinados terminan embarrándola, hablando locuras, incongruencias. Que pensaría usted si se encontrara, en un escrito cualquiera, con frases como: “El gobierno Nacional ha creado una erección destinada a las mujeres de la tercera edad”. “Las calles de la Capital que tengan solado deben llevar encintado, por orden de su Alcalde”. “Para obtener leche en polvo la hay que encartar” ojo a ésta pista, el estribillo de una canción vallenata:
“Así es que me gusta verte
con la boca pintadita
y ese bonito tupé”
Siendo, en Argentina, tupé sinónimo de jopo. (Sin tener en la cuenta lo que jopo significa en mi tierra caribeña de Colombia) Como reaccionaría su hijo, hermano o cualquier persona que le solicite un dato bibliográfico y usted le responda: —Búsquelo en el gnomon de x enciclopedia. Creo que serían capaces de cogerlo por la gola hasta llevarlo al óbito. Nuestro idioma es tan rico en sinónimos que cualquier inquieto podría sacar otras dos lenguas del mismo, sin notarse que es el mismo hijo de Castilla. —Tamaño de aseveración, pero tiende a justificar éste comentario— Ejemplifico: La diferencia entre Educacionista y Educador está en la edad de sus educandos. (Diccionario pequeño Larousse, 1951). Es cuestión de edad, no que una palabra sea empleada en México y la otra palabra sea empleada en Colombia. Algunos inquietos buscarán el diccionario para verificar y medrar en su léxico, otros sin demostrar interés quedarán parcos —Seguramente me tratarán de mendaz, de crear jollín sin necesidad—. Hoy traje a mi mente, por escribir éste articulo, los recuerdos imborrables de muchos compañeros de aulas, colegas, profesores y empleados de mi adorada Universidad Popular del Cesar. A tal punto que casi no termino lo que comencé, por lo que brindo mis disculpas, mis manos escribieron de manera entrelazada, y no por intención propia, mis más puros recuerdos de esa época y la nota que hoy Dios trajo a mi memoria para compartir con mis lectores. Un dato curioso: Antes de publicar este escrito, por efecto de la interacción social escogió a un senador de la República de Colombia para que demostrara lo expuesto en este sano comentario. El caso de los mariquitas se constituye hoy en día en la base fundamental de este atrevimiento mío.