Es característica común de los mercados que se encuentran dando sus primeros pasos, que sus gestores, los empresarios, se involucren en una paradoja administrativa, y su gestión termine trazando un círculo vicioso. ¡No invierto por que no obtengo los ingresos necesarios, no obtengo los ingresos necesarios por que no invierto! No se usan herramientas administrativas del primer orden como los presupuestos de ventas, de gastos, de inversiones; por el contrario las decisiones de ese tipo se toman con la absoluta confianza que da el tener muchos años de estar tomándolas a espaldas a los procedimientos técnicos. Al determinar algunos aspectos para la proyección empresarial, se manejan confusiones, al interpretar los gastos e inversiones, no se tiene claro que lo que se gasta no regresa a la empresa, aunque éstos permiten desarrollar su vida organizacional y que las inversiones generan futuros ingresos; así mismo sucede al determinar lo que es costoso y lo que posee un alto precio, no observando de manera adecuada, que algunas cosas con precios elevados pueden tener un costo muy bajo en beneficio de la empresa. No se investiga el mercado, se ignoran las preferencias y gusto de los clientes, los movimientos de la competencia y lo que es peor se trabaja con base en las suposiciones de un gerente que nunca sale de su oficina para tener contacto con el mercado, que entre otras cosas, cambia con el paso de cada segundo.
Los productos son diseñados con base en la experiencia de una persona, ignorando las disposiciones arrojadas después de haber realizado estudios científicos, tecnológicos y técnicos.Al no contar con las herramientas básicas para administrar de forma eficiente y eficaz, se genera un espacio importante. Los empresarios, de las grandes urbes con mercados desarrollados, que no caminan sino que corren, capacitados en la academia, conocedores de las teorías científicas, apoyados en la tecnología y en la técnica, formados con base en múltiples experiencias, con competencias desarrolladas y visión estratega; detectan estos espacios y entran a establecer sus negocios. Desplazan a los empresarios locales, con la indulgencia de los clientes, pues le ofertan los productos, que éstos esperaban para satisfacer sus necesidades. Con programas, políticas, tácticas y estrategias bien manejadas desde las perspectivas de un marketing empresarial, donde se realizan inversiones a la medida del mercado y se estimula para encontrar las respuestas necesarias que aseguren los ingresos para poder desarrollarse de forma competitiva y ascendente.