Los valores sociales son los colores con que un pueblo pinta sus costumbres. Los cambios permanentes y cíclicos de estos valores van incidiendo, de manera directa, en los comportamientos colectivos de nuestra sociedad. Es por eso que las costumbres son símiles entre los miembros de una cultura, sin que se les haya enseñado de manera particular como comportarse, frente a situaciones parecidas. Esto se ha dado durante toda la historia de la creación y se seguirá dando. Cerca a esta evolución, los comentarios de quienes de una manera extraña manifiestan que los valores se pierden, ignorando a sabiendas que de forma simple solo evolucionan con el desarrollo de los pueblos. Los jóvenes van adquiriendo nuevos valores y a su vez adaptando comportamientos que actúan como los colores de su nueva forma de vida; no es que ellos no tengan valores. No obstante, los mayores van trasmitiendo principios y fundamentos de valores sociales en sus nuevos miembros; sin poder trasmitir las acciones particulares. No puede un abuelo, esperar que su nieto se comporte de manera exacta a el; recordemos el fundamento de la individualidad. En marketing es fundamental conocer las costumbres, es decir analizar y criticar la obra que se ha pintado, en la cada día nueva sociedad, con los colores de los valores del momento, para poder establecer las estrategias de comercialización de productos y servicios.
Fundamentándonos en este principio, creemos que ha llegado la hora de replantear los días comerciales de… Los gremios deben comenzar por analizar si las actuales costumbres de nuestro pueblo justifica los días comerciales: Día del profesor, día del alumno, día de la secretaria, día del contador, día de la enfermera y hasta el día del padre… Ejemplificamos con el día del padre por ser el más cercano a esta reflexión. Los niños, niñas, jóvenes y jovencitas, de nuestra sociedad se están levantando en tiempos en que el cuadro del orden familiar es de arte pop, donde la hipótesis de que salía de corazones heridos: “Mama solo es una y papa se encuentra en cualquier esquina”, pasó a la realidad. Hogares fracturados. Donde hasta las leyes están diseñadas para apostarle a la facilidad del desorden familiar. En los días de los abuelos, los hogares se conservaban. Existían otros colores para pintar las costumbres y era en la casa donde Madre y Padre preparaban las mezclas de colores. Hoy ofician televisores y la internet.