Cuando no me quede más por qué llorar,
Saldrá el sol, y cubrirá mi camino.
Y las estrellas vendrán a caminar conmigo,
Cuando no me quede más por qué llorar.
Cuando por fin aprenda a sentir la paz,
La luna misma besará mis manos, mi frente.
Y los sapos recitarán mis poemas para siempre,
Cuando por fin aprenda a sentir la paz.
Cuando esa paz, en el crepúsculo se expanda,
Veré esperanza en el verde de las praderas.
Y los ángeles me regalarán nueva primavera,
Cuando esa paz, en el crepúsculo se expanda.
Cuando no me quede más por qué sufrir,
Comprenderé que estuve llamado a la felicidad.
Y las luciérnagas del campo, de gala me vestirán,
Cuando no me quede más por qué sufrir.
Cuando entienda que la vida es bella, al fin,
Los álamos me llevarán alegres en sus copas.
Y los delfines me visitarán a diario, sobre las olas,
Cuando entienda que la vida es bella, al fin.
Cuando deje de lado la tristeza, el pesimismo,
Haré mío ese deseo de ser feliz, muy, pero muy feliz.
Y los ángeles abrazarán mis rotundas ganas de vivir,
Cuando deje de lado la tristeza, el pesimismo.
Cuando entienda que el amor estuvo aquí conmigo,
Bailarán las mariposas con las rosas.
Y mi corazón resucitado, me dirá tantas cosas,
Cuando entienda que el amor estuvo aquí conmigo.
Cuando al fin comprenda que Dios nos regala cada nuevo amanecer,
El océano vendrá a cubrirme, al momento de dormir.
Y las montañas serán almohadas, donde reposaré feliz,
Cuando al fin comprenda que Dios nos regala cada nuevo amanecer.