Son muy comunes los casos de niños que presentan una enfermedad tras otras, un día fiebre, al siguiente gripe, al otro anginas y así constantemente. Cuando la elección se dirige a la médicina alopática, el tratamiento es sencillo: se ataca el síntoma (la fiebre, la angina, la gripe), pero no el desequilibrio central que esta causando la recurrencia sistemática del malestar. Se establece así una especie de círculo vicioso donde la medicina tradicional siempre esta un paso detrás del paciente, combatiendo las consecuencias y no las causas.
Para la homeopatía las enfermedades repetidas en los niños no son otra cosa que protestas y pedidos manifestados a través de su cuerpo físico, que no son escuchadas por sus padres y médicos. Cuando un medicamento tradicional elimina un síntoma físico (por ejemplo el antibiótico que cura la angina) la protesta subyacente se reprime y no se atiende apropiadamente. Así, cada vez, las enfermedades que aquejan al niño se van haciendo más serias y preocupantes. Además del tratamiento tradicional, que llena al niño de medicamentos agresivos y cada vez más fuertes, le hacen desarrollar resistencia a los principios activos de los remedios que ingiere.
De este modo necesitara dosis más grandes en la siguiente afección, mientras que el factor emocional que la causa continua siendo ignorado. La homeopatía posee un enfoque totalmente diferente con respecto a los niños. Por ejemplo, en aquellos niños que sufren de asma, se suele estudiar su pasado médico, donde se comprueban enfermedades infecciosas previas, que al curarse por la medicina alopática, que no atendió a la causa de su aparición, llevan al desequilibrio de expresarse mas gravemente por medio del asma. Un cuestionario extensivo es, entonces, la principal herramienta de diagnostico de un pediatra homeopático, que considera la historia del niño y las respuestas de los padres para determinar que es lo que esta enfermando al paciente.
Como siempre sucede en homeopatía, la sintomatología de cada paciente en particular permite al médico indicar el medicamento necesario, que en otro caso podría no curar la misma enfermedad. Esta característica demuestra que tan importante es para esta disciplina no solo el funcionamiento biológico del organismo sino la individualidad psicológica, afectiva y emocional del niño. Es en el tratamiento pediátrico donde la homeopatía ha dado resultados más exitosos: de acuerdo a los estudios más recientes, se alcanza un ochenta por ciento de efectividad en el tratamiento de todo tipo de enfermedades.