La homeopatía, medicina íntegra, sea quizás la medicina para el nuevo siglo. Es una práctica cada día más popular, que día a día va ganando más adeptos. Los médicos afirman que es menos agresiva, los pacientes declaran que es mas efectiva, y la sociedad, por fin, acepta que la homeopatía es una medicina íntegra y alternativa. En tres entregas te entregamos la historia, los secretos y las verdades de esta ciencia del nuevo siglo.
Durante la última década la homeopatía ha ganado muchos adeptos, igualando su importancia a la de la medicina tradicional alopática. Basada en la concepción holística del cuerpo humano, que también considera los aspectos emocionales ante los síntomas físicos, la homeopatía es, quizás, el más importante y valioso avance de la ciencia en los últimos tiempos.
La homeopatía, como medicina íntegra, sostiene que la presencia de un desequilibrio biológico que se expresa como enfermedad o malestar, se desarrolla de manera particular en cada paciente. Es decir que depende de las particularidades de cada individuo biológico, animal o humano. En esta última dirección, la veterinaria homeopática es una disciplina reciente y aun poco conocida, pero que logra resultados tan impresionantes como la homeopatía humana, siendo, además, una prueba de que la homeopatía funciona y no es solo un efecto placebo, puesto que los animales no pueden sugestionarse para curarse.
Esta última idea suele ser la crítica más común realizada sobre la practica homeopática. Por un lado se sostiene que sus resultados son productos de la mente del sujeto y no de un efecto biológico concreto. Sin embargo, por otro lado, la investigación científica y la práctica profesional demuestran cada día que la homeopatía es la medicina íntegra del futuro.
La homeopatía es un tipo de medicina que se diferencia de la tradicional, esencialmente, porque difiere en su definición de enfermedad, de síntoma y de paciente enfermo. Es un enfoque alternativo basado en la creencia de que las sustancias naturales, al ser preparadas de manera particular y dosificadas en cantidades pequeñas logran la restauración de la salud.
El requisito para que un remedio sea eficaz indica que debe causar los mismos síntomas que se están tratando en ese paciente. A esto se lo llama “fenómeno de similitud”. Ya se había observado, desde Hipócrates, que ha menudo existía un paralelismo de acción entre el poder tóxico de una sustancia, y su poder terapéutico. Un ejemplo concreto: para tratar el cólera, se utilizan dosis infinitesimales de eléboro blanco que, justamente, cuando se ingieren en cantidades mayores provoca diarreas y vómitos acompañado de deshidratación. La homeopatía ataca a cada afección con su misma composición y así logra una recuperación integral de la salud.