Salir del armario o declarar abiertamente el rumbo que ha tomado la elección sexual no es algo sencillo de hacer. Sin embargo, el armario no es un buen lugar para permanecer. Se necesita de mucha valentía, decisión y responsabilidad para hacerlo. En el momento en que un varón o una mujer logran romper su temor y salir del armario se acepta como quien es y pide a los suyos que reconozcan su valor y acepten o al menos respeten su elección. Salir del armario puede ser un largo y doloroso proceso, que en muchos casos no llega a concretarse y la persona vive, entonces, una doble vida que supone una forma de violencia implícita, en cuanto se niega la realidad y se actúa una fantasía con consecuencias reales. Si tú eres padre y estas viendo a tu hijo o a tu hija salir del closet, estarás seguramente en un momento particular de tu vida donde las sensaciones se mezclan, las culpas se erigen y las preguntas atacan impiadosamente.
Un consejo para este momento es realizar una doble acción mental de apego y desapego hacia tu hijo. Debes reforzar tu apego y comprender que esa persona que esta sorprendiéndote, es tu mismo hijo, el que te lleno de alegrías y de orgullo. Es la misma persona, con los mismos valores que quizás varían en su orden en relación a los tuyos, pero esto no es bueno o malo, es simplemente distinto, es sangre de tu sangre y carne de tu carne. Por otro lado debes lograr un desapego en el sentido de comprender que mas allá de ser el fruto de tu cuerpo, es un ser individual que piensa siente y elige. Y no es tu doble. Los gustos y preferencias no se heredan, se constituyen. La posibilidad de elegir la orientación sexual en distinción con la mayoría es una realidad que tu hijo a elegido y seria bueno que tu puedas visualizar la valentía y honestidad que supone este hecho.
Probablemente como padre estés asustado y sientas que has fracasado, que tu hijo no es lo que esperabas, que no cumplió con tus expectativas y hasta es posible que te avergüences. La mejor manera de eliminar estas culpas dolorosas es comunicarse. Hablar con tu hijo libremente y sin reproches. Hablar permitirá apreciar las diferencias. Lograras el desapego del que hablábamos antes, y reconocerás en tu hijo a un persona individual.
Por otro lado debes comprender que no es una consulta acerca de que hacer. La decisión esta tomada, solo están comunicándotelo. Es importante romper las estructuras y comprender que la sexualidad esta vigilada y juzgada y por eso mismo valorada. Libre de prejuicios, ser homosexual es una de las opciones que define algunas cosas en la vida pero no la vida misma. Esto sucede cuando la persona homosexual se acepta y vive en coherencia con lo que siente. Respetando y respetándose. Esto, que no es poco, es lo que acaba de hacer tu hijo