“Te deseo de paso que seas triste. No todo el tiempo, sino apenas un día. Pero que ese día descubras que la risa diaria es buena, que la risa habitual es sosa y la risa constante es malsana”. Victor Hugo
Daniel Goleman, autor de las investigaciones sobre Inteligencia Social e Inteligencia Emocional argumenta que un optimismo razonable tiene efectos positivos sobre la salud y es fuente de éxito y longevidad. Muchos otros autores a través de varios estudios han encontrado que la longevidad es el resultado de mantenerse ocupados y saber reír, y que la felicidad se construye día a día, como en la frase de Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.
La Real Academia de la Lengua Española define el optimismo como la “propensión a juzgar las cosas en su aspecto más favorable” y asigna a la risa múltiples acepciones entre ellas la del “movimiento de la boca y otras partes del rostro que demuestran alegría”. La felicidad, es el estado de grata satisfacción espiritual y física. Es más, los expertos en neurolingüística saben que la alegría, la felicidad y el buen talante no solo se manifiestan con las expresiones de la cara sino con el resto del cuerpo a lo que se le denomina expresiones kinestésicas.
No hay nada más agradable que ver o escuchar reír con ganas a un niño o a una niña. Estos estados de bienestar, sin embargo, se pierden con la edad, con las preocupaciones y con las tensiones diarias del trabajo, el estudio y las responsabilidades. El saber reír cuando se tiene ese tipo de angustias es la mejor terapia para el alma y el cuerpo. ¿Quién no ha experimentado cuando se tienen “ataques de risa” un cansancio saludable en los músculos de la cara, en los abdominales y hasta en las piernas? Y, ¿cuántos no se han orinado de la risa sin que ello, en tales casos, haya sido motivo de vergüenza sino de más risa? Quienes saben de eso aseguran que cuando uno se ríe necesita mover catorce mil músculos de la cara, algo exagerado tal vez pero al fin de cuentas, yoga bien importante para mantener la lozanía del rostro.
Tan grata será la risa que cuando hemos tenido reveses, pasado algún tiempo contamos las anécdotas y aprovechamos para reírnos de nosotros mismos, encontrar el lado gracioso de las circunstancias y descubrir la parte amable de la vida.
Reír y ser optimistas son pues requisitos fundamentales para triunfar en la vida. Nunca quienes tienen genio adusto han sido bien recibidos en el medio social y más bien, por sus pataletas han terminado con gastritis agudas, úlceras estomacales, estrés laboral, abandono marital y hasta en la tumba a muy temprana edad.