Cuando una persona desea hacer una inversión en la creación de una nueva empresa le surgen preguntas como: ¿Por qué debo invertir en ese negocio? ¿En cuanto tiempo recupero el dinero invertido? ¿A partir de que momento comenzaré a obtener utilidades? ¿Qué tanto riesgo de perdida tiene esta iniciativa empresarial? Preguntas que son apenas lógicas y que toman mucho mas sustento cuando se plantea la posibilidad de cambiar de actividad económica. Sugerirle a un ganadero que invierta en desarrollo tecnológico, por ejemplo, generará actitud de recelo. El ganadero puede observar demasiado riesgoso “exponer” su capital en un negocio que no conoce, que no domina y al que no le ve retorno inmediato de la inversión. Cambiar un hato por computadoras, servidores, plataformas, lenguajes de programación, etc. No le ha ser fácil y mucho menos cuando se entere que no podrá cambiar un cheque cada 15 días como resultado de negocio. No obstante si tomamos el ejemplo de manera inversa, un desarrollador de nuevas tecnologías difícilmente le apostaría a realizar una inversión en un hato de ganado.
Esta situación es normal, los seres humanos deseamos auto realizarnos, en especial de forma económica, es más por siempre lo hemos tomado por necesidad. Pero eso no indica, desde ninguna óptica, que las sociedades, los pueblos no puedan cambiar su actividad económica aprovechando las oportunidades de desarrollo que generan los cambios. Al fin y al cabo la economía es la espina dorsal de nuestra sociedad universal. Cada estado, cada nación legalmente constituida, tiene su infraestructura para beneficio de su propio desarrollo económico. Organismos que deben reunir datos estadísticos, que sirvan de historia y de plataforma para tomar decisiones; para darle vida legal a las iniciativas empresariales; establecimientos para apoyo financiero; instituciones de apoyo académico, etc. Lo que facilita la generación de empresas como entes motores de los aparatos productivos, comerciales y de servicios, lo que a su vez conforman los pilares del desarrollo económico y social de un país.
La cantidad y calidad de las preguntas de un inversionista nuevo dependen, en gran manera, de los resultados que muestren en la sociedad el conjunto de esos organismos encargados de brindar a los empresarios las herramientas para el desarrollo empresarial. Si una Cámara de Comercio, tiene un estudio que sirva para conocer los logros de una actividad entonces, habrá confianza para invertir en ella y las preguntas serán pocas y más fáciles de responder.