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| José Martí, formación jurídica y ejercicio profesional, (II) |
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Expuesta la entrada y el paso de José Martí por los estudios de Derecho en universidades españolas es necesario destacar la forma anómala en que ocurre: comenzó sin haber obtenido el grado de Bachiller en Artes. Buscando una respuesta al particular encontraremos dos criterios opuestos entre los jurisconsultos cubanos que se han pronunciado sobre el tema. De un lado, la afirmación del Dr. José Antonio del Cueto quien dijo: «no era permitida esta situación en el plan de enseñanza de la época»[1]; del otro, y en sentido contrario, se pronunció el Dr. Mariano Aramburo: «Esta simultaneidad parecerá inconcebible a quien no sepa que en aquella feliz y holgada época nuestras libérrimas disposiciones sobre la enseñanza no obligaban (¿Cómo obligar al pueblo soberano?) a que los estudios de segunda enseñanza precediesen a los de enseñanza superior, como en estos tiempos se exige a cada hijo de vecino. Así nuestro hombre pudo cursar las asignaturas de Derecho y de Letras primero, las de segunda enseñanza después y graduarse de bachiller la víspera de Licenciarse en Derecho. En aquellos años que siguieron a la revolución septembrista todo andaba de cabezas en España, y la enseñanza no se libró de esta inversión».[2]Emilio Roig de Leuchsering ante tales planteamientos decide acogerse al criterio emitido por el Dr. Aramburo[3], lo que también fue compartido por Jorge Mañach[4]. Consideramos, dentro de esta polémica, que el criterio con mayor validez corresponde al emitido por el Dr. Del Cueto. Si no fuese necesario dar un orden a la conclusión de los estudios por niveles de enseñanza, Martí no hubiera realizado, como hizo y consta en su expediente universitario, ingentes esfuerzos para obtener su título de Bachiller en Artes antes de presentar el 28 de junio de 1874 la instancia al Rector de la Universidad Literaria de Zaragoza solicitando que: «en vista de tener aprobadas esas asignaturas y siendo además Bachiller en Artes, se me admita al examen de la Licenciatura»[5]. Es significativo que dicha instancia fue presentada exactamente un día después de habérsele expedido el título de Bachiller en Artes. Sin embargo, no puede confundirse este particular con la idea de que Martí lo realizó para graduarse como Licenciado en Derecho; pues, lo que parece ser cierto es que lo hizo para darle un orden legal a su entrada a los estudios universitarios. No podía llegar al acto de graduación en condiciones que pudieran invalidar su pretensión; debía subsanar toda ilicitud que trascendiera a los años estudiados sin poderlo hacer y, por ello, de modo urgentísimo trata de borrar la única situación atentatoria contra esto. En nada afecta lo anterior la personalidad de Martí; los hombres deben ser valorados en su contexto; y él, joven, pobres, enfermos y con una familia cuyas carencias aumentaban venía obligado a buscar la vía más rápida para alzarse sobre toda esta problemática.Cuando la Facultad de Derecho insta al Instituto de Segunda Enseñanza para verificar la validez del título obtenido por Martí en dicho centro, al efecto de proceder de modo posterior, y una vez comprobado lo pretendido, a conceder a nuestro Héroe el derecho a los exámenes de fin de estudios, lo hizo en función de velar porque se hubiesen cumplido todas las disposiciones legales estipuladas para la realización de los estudios universitarios, incluida por supuesto la entrada a los mismos después de vencido el nivel educacional precedente y no para permitir o no su ejercicio de graduación como se ha pretendido pensar. De haber sido como expresa el Dr. Aramburo, ¿por qué entonces Martí se detuvo para obtener su condición de Bachiller en Artes antes de presentarse a concluir sus estudios de Licenciado en Derecho?, ¿por qué la Facultad de Derecho de la Universidad Literaria de Zaragoza no accede a la solicitud de Martí de ser admitido a exámenes de conclusión de estudios hasta que no comprueba fehacientemente que éste ha cumplido con todos los requerimientos legales para sus estudios, incluida la condición con la cual debía entrar a los mismos (la de Bachiller)?, ¿por qué Martí hace su solicitud de exámenes sólo cuando puede expresar «siendo además Bachiller en Artes» y no antes?. Todas las respuestas conducirían a la convicción de que Martí venía obligado a vencer la segunda enseñanza antes de entrar a la enseñanza universitaria.En adición, es importante señalar el propio conocimiento que sobre la situación tenía el Dr. Del Cueto por haber sido compañero de estudios y amigo de Martí durante su paso por la enseñanza universitaria. No obstante, lo afirmado por Del Cueto no ofrece respuesta completa a la problemática; sirve solo para establecer la obligatoriedad en la precedencia de la segunda enseñanza a la enseñanza universitaria, pero no esclarece cómo Martí logró entrar a esta última sin haber vencido la primera. Debemos buscar una posible respuesta al tema en la difícil situación política por la que atravesaba la España de la época en que Martí estudió. La nación ibérica vivía en una verdadera anarquía institucional que se fue gestando, como todo movimiento social, durante muchos años y que luego permitió el triunfo de República Española en septiembre de 1873 por la abdicación de Amadeo ante un país que le fue incontrolable. Todo esto pudo haber abierto la posibilidad al novel estudiante para que comenzara sus estudios universitarios sin que se le exigiera una certificación acreditativa de su condición de Bachiller en Artes; o, por qué no, haberlo encontrado y Martí solicitar la matrícula con la reserva de presentar posteriormente la referida certificación, sin que se le diera seguimiento institucional a la misma por la indisciplina administrativa existente en el país. En 1874, pobre y enfermo, Martí al escribir a persona[6] cuya identidad y lugar de residencia no han podido ser conocidos, manifestó su pretensión para el futuro: «terminar los estudios, para dedicarme cuanto antes al desempeño de mi carrera, no para vida mía, que para esto no seguiría yo más que la carrera de hombre, para sostén y ayuda de mi pobre y agobiada casa».[7] Y en efecto, salió de las aulas universitarias con tales intenciones: «comenzaré muy pronto, fuera de España, el ejercicio de mi carrera (...). Para el ejercicio de mi carrera de Derecho, necesito muy especialmente un Diccionario de Escriche[8] y un libro de comentarios de Gutiérrez[9]. Y sobre todo me alegraría llevar conmigo las dos obras de Azcárate[10]».[11]Hombre que como vemos, anheló ejercer su profesión de modo inmediato para ayudar económicamente a su familia. Al regresar a su patria se vio imposibilitado de ello; labora, desde septiembre de 1878 hasta ese mismo mes de 1879, primero en el habanero Bufete de Don Nicolás Azcárate donde conocería de Juan Gualberto Gómez y después como Pasante[12] junto al Licenciado Miguel F. Viondi. En relación a este aspecto la polémica no puede ser considerada como concluida. Hay referencia que Martí solicitó el 16 de septiembre de 1878, la autorización de la Presidencia de la Audiencia de La Habana para ejercer su profesión de abogado, la que no es aceptada por la imposibilidad de presentar el título correspondiente como exigía la Administración Colonial de la Isla y que nunca obtuvo por falta de recursos monetarios. Se hace significativo valorar las causas por las que Martí realizó dicha solicitud a la Presidencia de la Audiencia de La Habana si cuatro años antes, el día 29 de octubre de 1874, el Rector y el Secretario de la Universidad Literaria de Zaragoza habían certificado su «Aprobado» en el examen correspondiente para obtener el título de Licenciado en Derecho Civil y Canónico; pero como no realizó el depósito de la cantidad de dinero que tenía que abonar por el mismo y por el título, la mencionada evaluación no tenía valor –ni se le expediría el título- hasta tanto no cumpliera con los requisitos del pago. Martí solicita la posibilidad de ejercer como abogado a sabiendas de que no le era permitidor por lo anteriormente dicho; sin embargo, la solicitud se sustenta en la reserva de presentar posteriormente dicho título, de lo que se derivan tres importantes interrogantes abiertas aun: la primera, ¿pudo Martí haber reunido la suma de dinero correspondiente a los pagos que por tal concepto debía efectuar?. No lo parece; pues ante la negativa del Presidente de la Audiencia, el 21 de septiembre de 1878, este pidió el día 5 de octubre de igual año la devolución del certificado de estudios que había adjuntado a su denegada petición para enviarla a España a fin de obtener el título prometido. Es también llamativo que si bien tuvo extrema premura en ejercer como abogado al llegar a La Habana (lo que solicita a solo 16 días de su arribo a la capital cubana, en correspondencia con sus anhelos manifestados cuando partió de España), no hay constancia alguna que acredite que volviera a buscar la posibilidad de pagar y obtener su título , aun cuando no se desvincula de este ejercicio al mantenerse como Pasante en dos bufetes de la ciudad habanera por un tiempo prudencial posterior a dichos trámites.La segunda interrogante se enmarca en, si Martí trató de obtener su pretensión únicamente a partir de la certificación de estudios realizados, confiando en que sin cumplir en rigor las exigencias reglamentarias para el ejercicio profesional de la abogacía la Audiencia colonial accedería a sus ruegos, ¿estaremos de nuevo ante una situación similar a cuando logró matricular la enseñanza superior sin haber vencido la segunda enseñanza?. Esta segunda interrogante genera la tercera: ¿Consideró Martí que la reserva interpuesta sería admitida por la Audiencia de La Habana, contrario a lo reglamentado, y el ejercicio de la abogacía en tales condiciones le permitiría, mientras tanto, recaudar la suma necesaria para pagar su ejercicio de grado y título universitario?.Todo esto merece ser estudiado detenidamente.
[1] Del Cueto, José Antonio citado por Emilio Roig en Martí en España, La Habana, Cultural S.A., 1938, p. 104 [2] Aramburo, Mariano citado por Emilio Roig en obra citada, pp. 104-105 [3] VER sobre este particular a Emilio Roig en obra citada. p.108 [4] VER Mañach en obra citada, p.31 [6] Según Mañach esta persona fue el mismo editor que le había negado trabajo a Martí unos meses antes de escribir la carta. [7] Martí, José. Epistolario Martiano, Compiladores Luis García y Enrique Moreno, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1993, T.1, p.33. [8] Diccionario de legislación y jurisprudencia en 4 volúmenes por Joaquín Escriche y Martín, jurisconsulto español. [9] Benito Gutiérrez y Fernández, catedrático de la Universidad de Madrid, posiblemente se refiera a la obra “Derecho Civil español”. [10] Patricio de Azcárate, debe referirse a las obras ‘Exposición histórico-crítica de los sistemas filosóficos modernos” (1861-62) y “Del materialismo y el positivismo contemporáneos” (1870). [11] Martí, José. Epistolario Martiano, Compiladores Luis García y Enrique Moreno, La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 1993, T.1, p.33. [12] Ayudante del maestro en una profesión liberal: pasante de abogado.
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Cita al estilo MLA: Tapia Sanchez, Dr. Juan Enrique. "José Martí, formación jurídica y ejercicio profesional, (II)." Editum.org
18 Enero 2010.
09 Febrero 2012 <http://www.editum.org/Jose-Marti-formacion-juridica-y-ejercicio-profesional-II-p-3296.html>.
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(2010,Enero 18).
José Martí, formación jurídica y ejercicio profesional, (II). Editum.org.
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2010
José Martí, formación jurídica y ejercicio profesional, (II). Editum.org (Enero, 18),
http://www.editum.org/Jose-Marti-formacion-juridica-y-ejercicio-profesional-II-p-3296.html
(accesado en Febrero 09, 2012
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