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En estos días, los analistas económicos y políticos son solicitados por los directores de los medios de comunicación para que aporten sus opiniones y esclarezcan, con el uso de un lenguaje común lo que de manera técnica implica todo el proceso político que, el ejecutivo y legislativo de los Estados Unidos de Norte América, han sometido el texto del tratado de libre comercio, entre su país y el nuestro. Proceso que comenzó con la presentación al congreso de USA por parte de su Señor Presidente Bush, con la pretensión de que se votara su puesta en marcha y que al momento de escribir este articulo va en la congelación de su estudio, discusión y votación por parte del congreso, por considerarlo inoportuno en el presente momento político y económico por el que atraviesa la potencia. Si bien es cierto el TLC no es ni la solución ni el acabo de nuestra economía, y teniendo en la cuenta que con este tipo de tratados hay quienes se favorecen y quienes se perjudican, es claro que hay que propiciar el momento que sean más las ventajas que los deterioros para nuestros empresarios y para el estado. Gracias a Dios que se presentó esta situación, pues ella determina un tiempo para avanzar en el desarrollo de nuestra agenda interna para adecuar al país y facilitar la competitividad de nuestras empresas. Hay que adecuar vías, aeropuertos y puertos marítimos, los empresarios tienen la oportunidad de diseñar sus planes estratégicos de marketing y mejorar sus sistemas productivos, entre otros aspectos. Por ejemplo en el caso de los productores de pollo que se van a enfrentar a una situación difícil, pero que a su vez brinda oportunidad de crecimiento. El mercado colombiano tiene gustos y preferencias bastantes distintas al mercado norte americano. En el norte prefieren la parte delantera del pollo, es decir su carne blanca; la parte trasera del pollo es vendida a otros mercados a bajísimos precios. En Colombia encontramos pechuga, alas, colombinas de alas, muslos, perniles, menudencias, mollejas y hasta la piel. Al entrar los cuartos traseros a nuestro mercado con precios más bajos, nuestros empresarios verán afectada su rentabilidad. No podemos criar pollo sin las partes traseras. Pero creo que al final nacerá una actividad del sector que les permita sobrevivir y sobresalir en su negocio sin tener que decir: “La culpa es del pollo”
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Cita al estilo MLA: Vega Soto, Martin Alonso. "La Culpa es del pollo." Editum.org
29 Septiembre 2008.
23 Mayo 2012 <http://www.editum.org/La-Culpa-es-del-pollo-p-1573.html>.
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Cita al estilo APA: Vega Soto, Martin Alonso.
(2008,Septiembre 29).
La Culpa es del pollo. Editum.org.
Obtenido en Mayo 23, 2012, de http://www.editum.org/La-Culpa-es-del-pollo-p-1573.html
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Cita al estilo Chicago: Vega Soto, Martin Alonso.
2008
La Culpa es del pollo. Editum.org (Septiembre, 29),
http://www.editum.org/La-Culpa-es-del-pollo-p-1573.html
(accesado en Mayo 23, 2012
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