El acceso a Internet se ha convertido en una característica esencial de las vidas de una gran cantidad de habitantes en todo el mundo, principalmente en los países desarrollados. Sin embargo, en las llamadas economías emergentes, los costes, el desarrollo de infraestructuras y las condiciones socio-económicas mantienen a muchos de sus habitantes fuera de los beneficios de la red mundial de la información. En México, por ejemplo, la penetración del Internet apenas se acerca al 30%. Esto significa que sólo el 30% de la población puede acceder a los equipos y la conectividad necesaria para ingresar a la red. Este porcentaje cobra su dimensión real cuando lo comparamos con el de países como Holanda y Dinamarca que ya se acercan al 100%.
De hecho, de los países miembros de la OCDE, México se encuentra entre los más atrasados en este apartado y solamente por delante de Turquía. Pero esta situación podría cambiar radicalmente en los próximos años debido al desarrollo de una nueva tecnología: el acceso a Internet a través de la red eléctrica del país. Si las investigaciones y pruebas llegan a buen término, en unos años los habitantes de nuestro país tendrán la oportunidad de acceder a Internet tan sólo con conectarse al enchufe eléctrico.
Aunque se trata de una tecnología que no surgió en México, más bien nació en España hace unos años, la Comisión Federal de Electricidad ha dado mucho impulso a las investigaciones para desarrollar una tecnología propia. Sobre todo porque esto podría significar la entrada de la Comisión al negocio de las telecomunicaciones. Pero sobre todo, una gran oportunidad para revertir el atraso de nuestro país en el desarrollo tecnológico. Para ello, además de su equipo de ingenieros, ha recurrido desde hace unos años al apoyo de investigadores de la Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica del Instituto Politécnico Nacional (ESIME Zacatenco).
Juntos, investigadores e ingenieros, llevan varios años realizando pruebas de transmisión de datos. Sus experimentos han llegado a tal avance, que son ya capaces de transmitir gran cantidad de datos e incluso vídeo por este medio. Sin embargo, subsisten varios escollos por salvar. Es aún necesario asegurar la efectividad del sistema, debido a que todavía no es completamente estable y presenta retos técnicos muy grandes. El problema consiste en que incluso las condiciones atmosféricas de humedad, calor o frío afectan la capacidad de transmisión de los cables de la red eléctrica, por lo que se pueden perder la conexiones fácilmente.
Del mismo modo, existe el problema del enorme tamaño de la red eléctrica del país, por lo que el direccionamiento del flujo de información adquiere una complejidad apabullante. No obstante, la CFE ya ha puesto en marcha el sistema en Morelia, Monterrey y Jocotitlán, Estado de México, aunque únicamente como señal de prueba. Y es que la mayor ventaja de este proyecto consiste en que la infraestructura ya está hecha. De hacerse realidad, todos los pueblos y comunidades rurales con suministro de electricidad del país podrían tener acceso a Internet. Esto equivale a más del 90 por ciento del territorio nacional. Más aún, la ESIME y la CFE ya están trabajando para convertir estos impulsos a señales ópticas, para que todo el sistema funcione también de manera inalámbrica.
Aunque los detalles técnicos del proyecto no han sido revelados en su totalidad, debido a que se trata de un secreto industrial, hoy sabemos que para conectarse sólo hará falta una clavija y un MODEM de diseño especial, capaz de interactuar con los impulsos transmitidos por la red eléctrica. Se trata de una oportunidad de grandes alcances para el desarrollo tecnológico del país y sobre todo, para favorecer el acceso a la información, la cultura, la comunicación y la educación de miles de habitantes de nuestro país. Con esta tecnología, cada hogar, cada negocio y cada empresa del país, podrá acceder de manera fácil y económica a la red mundial del conocimiento.