La Inteligencia emocional y la motivación implican la unión de dos conceptos diferentes que definiremos.
La inteligencia emocional es una forma de interactuar con el mundo que tiene muy en cuenta los sentimientos, y engloba habilidades tales como el control de los impulsos, la autoconciencia, el entusiasmo, la perseverancia, la empatía, la agilidad mental, etc. todas estas emociones implícitas en la inteligencia emocional definen rasgos de carácter como la autodisciplina, la compasión o el altruismo, que resultan fundamentales para la adaptación social.
Diferenciar motivación de satisfacción
Inteligencia emocional y la motivación se relacionan íntimamente. Se puede definir a la motivación como la propulsión y el esfuerzo para satisfacer un deseo o una meta. Es importante no igualar la motivación con la satisfacción; la satisfacción esta referida al gusto que se advierte una vez cumplido el deseo. Podemos decir entonces que la motivación es anterior al resultado, puesto que esta implica un impulso para conseguirlo; mientras que la satisfacción es posterior al resultado, ya que es el resultado experimentado lo que la brinda.
La inteligencia emocional y la motivación
El inteligencia emocional influye sobre la motivación, ya que las emociones afectan todos los aspectos de la vida, si se aumenta la inteligencia emocional (esto es el auto conocimiento de esos “estados de ánimo”) es posible cambiar la experiencia cotidiana en ámbitos como el laboral y el de las relaciones humanas. Esto evitará o mejorará climas laborales de temor, incertidumbre o vacilación, deslealtades, animadversión, hostilidad y rivalidad, a la vez que el intercambio humano realzará su calidad y profundidad. A menudo las personas se desmotivan al ocupar el tiempo y la energía fingiendo aceptar decisiones u opiniones que no comparten, haciendo silencio, tolerando un orden jerárquico, reprimiendo percepciones u oportunidades. Las emociones motivan, provocando creatividad, iniciativa, cooperación, colaboración y compromiso. De esta manera se relaciona la inteligencia emocional y la motivación. Una persona con buenas habilidades a nivel inteligencia emocional, podrá adaptarse fácilmente y su motivación será menos vulnerable a la frustración de una meta.
Mejorar la motivación actuando sobre las emociones
Si la inteligencia emocional es el grado de habilidades y destrezas que permiten canalizar sentimientos frente a la realidad de una forma asertiva y que permite ayudar a descubrir las potencialidades de otras personas haciéndolas mas eficaces, es lógico que pueda mejorarse la motivación trabajando sobre las emociones.
Ser inteligente emocionalmente implica poder manejar las propias emociones en función de la motivación. La mejor manera de mejorar la motivación es reconocer, expresar y controlar las propias emociones, recibiendo, respondiendo, valorando, evaluando sus particularidades. Para ello es importante trabajar sobre el manejo del lenguaje no verbal, del stress y de la posibilidad de comunicación y sobre la empatía.
Incompatibilidad emocional frente a la motivación
Una serie de rasgos de carácter suelen presentar problemas de compatibilidad entre la inteligencia emocional y la motivación. Estos suelen ser:
▪ El pesimismo marcado frente a cada proyecto
▪ La falta de creatividad para sortear obstáculos y llegar a la meta
▪ La desmotivación como rasgo de carácter expresado en la ausencia de metas
▪ Las metas u objetivos demasiado elevados, exigentes o prácticamente imposibles
▪ El discurso sin respaldo en la acción de realizar lo dicho
▪ La desorganización en el comportamiento
▪ La agresividad excesiva o sin motivo aparente
▪ Las reacciones emocionales impulsivas e inmanejables
▪ La apatía y el aislamiento social.
La motivación no es un don caído del cielo, puede trabajarse, mejorarse y sacar provecho de este esfuerzo. Cada persona puede mejorar su inteligencia emocional y la motivación sufrirá, entonces, un cambio radical y positivo en función de las metas propuestas.
Tres recomendaciones para mejorar la inteligencia emocional y la motivación
▪ El trabajo en equipo: fomentará la interacción entre los integrantes del grupo, las responsabilidades y presiones se distribuirán equitativamente y los escollos frente a las metas se resolverán de modo colectivo. Una buena manera de comenzar a mejorar tu motivación
▪ Evitar el contacto con personas pesimistas o desmotivadoras.
▪ Trabajar sobre el control de los sentimientos impulsivos que surgen frente a la frustración: la ira, la angustia, y las reacciones explosivas. Para esto es muy bueno trabajar sobre metas a corto plazo en un principio, dado que este tipo de metas son más accesibles e inmediatas demostrando fácticamente los beneficios de trabajar sobre la inteligencia emocional y la motivación.