Los primeros anatomistas, llamados clasicos, definían a la piel como un vestido fisiológico. Se concebía a la piel como un órgano inerte que apenas era capaz de efectuar una defensa mecánica, a modo de protección contra algunos agentes externos. Una concepción estrecha de la piel que se mantuvo durante muchos años. Hoy sabemos que este órgano cutáneo integra de manera armónica la unidad vital, es sumamente funcional y de alta complejidad. En este artículo revisamos algo de su morfología.
La piel hoy
Han cambiado las cosas, la ciencia ha avanzado, las técnicas se han perfeccionado. La consecuencia de la practica en la teoría remueve constructor y crea nuevas clasificación en distintos orden jerárquico. La piel hoy es considerada como un órgano excepcional, de gravitación biológica, de importancia anatómica fundamental, de alta complejidad y múltiples funciones y vinculada a la patología, fisiología y a la adaptación orgánica. Puede pensársela como una enorme glándula cuyas características están dadas en función su forma y disposición.
Una persona adulta de estatura media y unos setenta kilogramos presenta un área cutánea de 1,85 m2 de volumen y un espesor medio de 2,2 mm y su gravedad especifica indica 4,200 kilogramos de peso, dicho de otra manera este adulto presenta el 6% de su peso corporal en piel, mientras que la cantidad de sangre destinada al órgano cutáneo representa un 30% del total sanguíneo circulante en su cuerpo.
El micro estructura de la piel
La estructura histológica de la piel esta constituida de manera dual. Se trata de dos capas que presentan diferencian dadas en el origen y en la constitución misma.
La capa superior se denomina epidermis y surge como una derivación del ectodermo.
La que es denominada como dermis tiene su principio en el mesodermo.
Existe una tercera y profunda capa que suele ser considerada como parte independiente de la dermis, se trata de la hipodermis, la capa mas profunda.
La primer capa, la epidermis
Es libre de vasos capilares y su constitución denuncia una mayoría de células epiteliales. Siguiendo un orden desde lo profundo hasta la superficie, la dermis presenta seis estratos susceptibles de observación microscópica:
- Estrato basal
- Estrato malpighiano
- Estrato granuloso
- Estrato lúcido
- Estrato corneo
- Estrato desprendible
La segunda capa, la dermis
Ubicada inmediatamente por debajo de la epidermis, la dermis acusa en su constitución una compleja trama fibrosa, con características de resistencia y espesor considerables. Esta trama se encuentra embebida en una sustancia fundamental amorfa. Las fibras de la trama son de tres tipos
- Fibras colágenas (casi la totalidad de la trama es de fibras colágenas)
- Fibras elásticas (en mucho menor grado que las fibras elásticas)
- Fibras reticulares (embebidas en una sustancia ínter fibrilar o fundamental, denominada amorfa y viscosa)
Esta estructura fibrosa conforma una suerte de trama esponjosa que contiene en su interior vasos sanguíneos y linfáticos, órganos nerviosos, glándulas sebáceas, glándulas sudorales. Nuevamente, desde lo más profundo a lo más superficial de la dermis se divide en dos:
- La dermis papilar
- La dermis reticular
- Los límites entre una y otra son difusos
La tercera y más profunda capa, la hipodermis
Se prolonga a lo profundo por medio de franjas fibrosas oblicuas que encierran pequeños lóbulos de adiposidad o grasa. La presencia de esta capa es fundamental en lo que respecta a la protección frente a la perdida del calor y los traumatismos. Su consecuencia mas deseada a nivel externo, subjetividad estética, es la turgencia que da a la piel, cuando ella falta, se presentan las arrugas.