No es fácil obtener estadísticas fiables y precisas sobre el volumen de facturación en servicios de outsourcing offshore, que sea a nivel global, regional o nacional. Eso se debe principalmente al hecho de que el offshoring de servicios es un fenómeno relativamente nuevo y que, al contrario de lo que ocurre con el comercio internacional de bienes, el comercio de servicios, por su carácter intangible, no está sometido al mismo control por parte de las entidades oficiales. Además, el offshoring captivo (entre empresas que pertenecen a la misma multinacional) que representa la mayoría de las actividades de servicios offshore (para EUA, el 63% del ITOO es captivo y el 73% del BPOO) suele distorsionar las pocas estadísticas existentes.
Sin embargo, existen varios estudios privados y fuentes públicas que permiten hacer una aproximación. El Reporte de Comercio Mundial 2005 de la OMC hace referencia a los distintos estudios sobre el tema (para más información ver World Trade Report 2005 de la OMC).
Según la OCDE, el ITO y BPO representarían en 2001 U$ 260 mil millones de los cuales el 12,3%, U$ 32 mil millones, corresponderían a operaciones offshore. La consultora Mc Kinsey estima esta cifra en $35 mil millones para 2001 y $45 mil millones para 2003.
Sin bien estos dos estudios revelan cifras similares, los datos procedentes del análisis de la balanzas de pagos realizada por el FMI difieren bastante. Según estos datos los pagos entre países únicamente en concepto de Computación y Servicios Informáticos sumarían $75 mil millones para el año 2003, o sea, $30 mil millones más que lo estimado por Mc Kinsey, sin incluir los servicios BPO offshore.