En la ciudad de Madrid hay alrededor de 3, 2 Millones de Habitantes, de ellos tienen derecho a voto 2, 3 Millones. En las últimas elecciones municipales acudieron a votar 1, 55 Millones de personas.
El PP ganó las elecciones al conseguir alrededor de 760.000 votos, mientras que la cifra de personas que se abstuvieron de votar añadida al voto en blanco sumaba alrededor de 800.000 personas.
La conclusión ante estas cifras, es que el partido más votado no supera el número de personas que, a través de la abstención y del voto en blanco, ha renunciado a apoyar a un partido.
Si a la cifra de 800.000 personas que se abstienen o votan en blanco, les sumáramos las que votan a PSOE o IU, no por interés en apoyarlos sino por rechazo a que el PP gobierne, podríamos llegar a una cifra de alrededor de un millón de personas en la ciudad de Madrid a las que literalmente no les interesa ningún partido político. De hecho si vamos un poco más allá y excluimos a los jóvenes menores de 18 años quizá este grupo de no interesados sea casi la mitad de la población adulta.
Ante este grupo de población desde la política se suele argumentar que siempre ha habido una cantidad de personas no interesadas en lo público y lo político, que están fuera del sistema, ciudadanos poco responsables, etc. Pero si lo pensamos hay muy pocas personas a las que no les importe la educación, salud, jubilación, precios o el desempleo. Si preguntamos a cualquier persona de este millón de no interesados en partidos políticos, si le interesa cuánto va a cobrar de pensión o si le gustaría decidir esa cifra, podríamos aventurarnos afirmar que en la mayoría de los casos la respuesta sería afirmativa.
Estas personas, los “no me interesa”, están realmente muy interesadas en tener la mayor calidad de vida posible, son seres humanos y les importa su vida. En lo que no parecen creer ni tener interés alguno es en los partidos políticos, poderes económicos, etc.
La paradoja es que en Madrid este grupo de los “no me interesa” es el más numeroso y sin embargo son los grandes olvidados, los políticos no hablan de ellos y la prensa tampoco, pareciera que es normal y legítimo que una mayoría quede excluida simplemente porque no tiene un partido político, banco, cadena de Televisión o periódico que le represente.
El movimiento “no me interesa” no está organizado y muchos de sus integrantes desconocen pertenecer a él, sin embargo está completamente legitimado y vivo, crece día a día y se muestra no sólo a través de las cifras en las elecciones sino con iniciativas como el movimiento del 15 M, las revueltas en los países árabes, etc. La verdad, decía un sabio, aflora por los poros aunque no queramos. De igual manera, de forma espontánea e imprevisible, ha comenzado un movimiento que no ha necesitado de acuerdos internos para ser lanzado y que es la expresión natural de seres humanos que se han cansado y a los les nace esta necesidad interna de cambio.
Quizá la paradoja que hace crecer a estos movimientos espontáneos de rechazo al status quo sea que somos seres humanos viviendo una vida poca humana y eso es insostenible.