Tu dieta mas estricta ha llegado a su fin, finalmente has conseguido bajar de peso. Este primer proceso seguramente ya te ha dejado en claro que trabajar tu cuerpo es un proceso lento y metódico. No hay recetas mágicas para verte mejor. Bajar de peso ha demandado de tu tiempo y de importantes pautas de organización alimenticia.
Pues bien, ahora que ya lograste lo más difícil, esto es bajar de peso, ha llegado el momento del trabajo fino. Lo grueso se ha llevado a cabo, y junto con los kilos de más, seguramente también has perdido algo de tonicidad y firmeza en tu cuerpo. Incluso es bastante probable que puedas señalar algunos rollitos no deseados en tu cuerpo luego del gran esfuerzo de bajar de peso.
Por eso te presentamos tres ejercicios puntuales y simples para que logres tonificar los rollitos. Si eres constante lograras un abdomen plano. Para esto debes trabajar tu abdomen, comenzando con los abdominales oblicuos, siguiendo luego por los abdominales bajos y pasando luego a los altos, siempre manteniendo el vientre tensionado (no solo durante las contracciones). Cada uno de estos ejercicios requiere diez repeticiones tres veces por semana.
Para trabajar los abdominales oblicuos, el giro de torso: siéntate con las rodillas dobladas, los pies sobre el piso y los abdominales contraídos. Lo correcto es que tu torso forme un ángulo de 45 grados y que los brazos estén extendidos hasta tocar las rodillas. Una vez lograda la posición, gira el torso lo más posible hacia la izquierda sin despegar los glúteos del piso. Mantente un segundo, vuelve al centro y aguanta otro segundo, rota luego lo más posible a la derecha, mantén un segundo y vuelve al centro. Repite esta secuencia diez veces.
Para los abdominales bajos, bajar las piernas: recuéstate con la espalda bien apoyada sobre el piso y los abdominales contraídos. Estira los brazos con las palmas contra el suelo. Extiende las piernas hasta formar con el piso un ángulo de 45 grados, trae tus rodillas hacia el pecho y usa los abdominales bajos para mantener la cadera pegada al piso, aguanta un segundo y luego extiende las piernas lentamente volviendo a la posición inicial. Repite diez veces.
Para los abdominales altos, toca los pies: recuéstate con la espalda contra el piso y los abdominales contraídos. Extiende los brazos y piernas hacia arriba logrando que se vean paralelas entre si, mientras mantienen con el piso un ángulo de 45 grados. Con los abdominales altos extiende tus dedos hacia los pies hasta que los omoplatos se separen del piso, contrae un segundo y vuelve a la posición inicial. Repite diez veces.