Escuchaba una conversación entre dos trabajadores de la construcción mediante la cual uno le decía al otro: “Con el dinero que gano esta semana apenas me alcanza para pagar la cuenta del celular y pegarme una borrachera”. Este tipo de convicciones es muy frecuente entre las personas que necesitan superarse para vivir mejor y lograr ascender en la escala social. El resultado, con el paso de los días, es la inconformidad malsana respecto a lo que no se tiene pero que por el contrario, otros sí han conseguido a base de esfuerzo, dedicación, sacrificio, autocontrol, disciplina, trabajo duro y perseverancia. Ese tipo de personas se quejan pronto de la carestía de la vida, de las diferencias sociales, de la discriminación, de las injusticias, de la falta de oportunidades, de la explotación capitalista y su vida se convierte en una desgracia en donde al final no se cuenta ni siquiera con una familia ni se tienen objetivos claros por los cuales luchar y hacerse la vida placentera. En esta ruleta no es raro convertirse en presa fácil de las malas amistades, de propuestas indeseables, de drogadicción, de la desgracia convertida en terror, y de días amargos sin fin.
A este género tampoco se escapa otro conglomerado de diferente nivel social entre ellos empleados que han encontrado en su puesto de trabajo la salvación definitiva a sus problemas y que se conforman con recibir un sueldo o salario periódicamente, así no les alcance para cubrir las necesidades más elementales. También hay supervisores y jefes de nivel medio que viven pidiendo dinero prestado para cubrir necesidades no indispensables, y ejecutivos cuyo dinero jamás les alcanza para satisfacer el lujo que su condición les impone y cuyo objetivo, en muchos casos, es demostrar que se tiene todo lo que se debe así se deba a los bancos o a las grandes empresas de crédito. Sabido es que por todas esas circunstancias la corrupción en Latinoamérica campea en todos los órdenes y por eso se pisotea, se justifica y se roba. Si usted es una persona soñadora vale felicitarlo/a pero tenga en cuenta que debe hacer que sus sueños se hagan realidad por el camino correcto aunque esté lleno de espinas y sinsabores.
Nunca se logran cosas buenas mediante la vida fácil. Está escrito que solo quienes luchan arduamente, guapean y se desafían a sí mismos, al final encuentran su recompensa la cual incluye armonía, felicidad y beneficios para sí y para los demás.