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La música logra conseguir en los seres humanos estados psicológicos favorables a las pretensiones de los mercadólogos. Es por esa razón que el matrimonio entre ella y el mercadeo se celebró desde los inicios de esta herramienta empresarial. El uso de sonidos, trozos musicales y estructuras rítmicas genera actitudes directas e indirectas a nivel sicológico, sicomotriz, orgánico y energético, que van desde su aprovechamiento terapéutico en los casos médicos hasta el logro de impulsos de compras de determinados productos. Esta unión ha llegado a puntos tan estrechos que se utilizan sonidos ocultos en piezas musicales para trasmitir mensajes a la mente de los humanos sin que sus sentidos se percaten del estímulo que posteriormente llevan al consumidor a comprar un determinado producto.
En nuestra región caribeña la música es un elemento de intercepción en los conjuntos de actividades propias del desarrollo de la vida común. Aunque no contamos con grandes empresas comerciales que tengan como política de marketing el desarrollo e implementación de técnicas de musicalización comercial, la música, en especial la del pueblo, la popular, es utilizada para llamar la atención y atraer a los clientes potenciales. Vallenatos, Champetas, Salsas, Reggetón, Pop Rock y mezclas electrónicas entre otros ritmos musicales, sirven de fondo a publicidad, ambientación de vitrinas, ringtones, y toda clase de tácticas de mercadeo.
Bueno anotar que somos sanos en la utilización de la música al no estar generalizado su uso subliminal, que a nuestro juicio es un abuso, pues no compartimos que debamos llegar al extremo de producir acciones en las personas de manera inconsciente solo por aumentar nuestras ventas, como convirtiendo a los humanos en actores sin conciencia. Lo que no nos gusta es la contaminación auditiva que se produce cuando en espacios reducidos nos encontramos con una saturación de música, que al unirse con los sonidos y ruidos propios de los lugares comerciales de nuestra región, se convierten en un atentado contra la salud de quienes se disponen a realizar sus transacciones comerciales.
Debemos tener en la cuenta que la utilización de la música como estímulo está bien, pero hay técnicas para esto que debemos respetar, con el objeto de producir el deseo de acercamiento a nuestro punto de venta y no, por el contrario, el retiro al sentirnos sofocados e irritados por la desarmonía de sonidos múltiples e indeterminables que desvirtúan cualquier bienestar.
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Cita al estilo MLA: Vega Soto, Martin Alonso. "Mercadeo y Musica." Editum.org
03 Diciembre 2008.
07 Febrero 2012 <http://www.editum.org/Mercadeo-y-Musica-p-1805.html>.
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Cita al estilo APA: Vega Soto, Martin Alonso.
(2008,Diciembre 03).
Mercadeo y Musica. Editum.org.
Obtenido en Febrero 07, 2012, de http://www.editum.org/Mercadeo-y-Musica-p-1805.html
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Cita al estilo Chicago: Vega Soto, Martin Alonso.
2008
Mercadeo y Musica. Editum.org (Diciembre, 03),
http://www.editum.org/Mercadeo-y-Musica-p-1805.html
(accesado en Febrero 07, 2012
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