Pensar en los mitos de la sexualidad en personas con retardo mental nos lleva primeramente a aproximarnos a una definición de lo que se considera como retardo mental. Aquí nos encontramos con un primer problema. Las características asignadas a los cuadros de retraso o retardo mental están en vinculación directa con los momentos sociales, políticos y científicos de cada momento histórico
Por ejemplo, en 1959 la asociación Americana para la Deficiencia Mental la definía como "Un funcionamiento de la inteligencia, situado por debajo de lo normal, que tiene su origen durante el período evolutivo. Ese funcionamiento va asociado a trastornos de madurez, de aprendizaje y de adaptación social.” Pero esto se explica desde un contexto psicometrico de la inteligencia, propio de la psicología de la época.
En la actualidad el diagnostico de retardo mental se conceptualiza en el cruce del pensamiento intelectual disminuido como expresión de la incompatibilidad entre las capacidades y necesidades individuales y las demandas y expectaciones del entorno más próximo y del social también. Y la sociedad, como conjunción de seres humanos, es categóricamente sexual, sexualizada y sexualizante. ¿Que hay entonces de los mitos de la sexualidad en personas con retardo mental?
Existe una importante cantidad de mitos de la sexualidad en personas con retardo mental que tienden a valorizar pobremente a los discapacitados, restándoles humanidad y eternizándolos en etapas infantiles. Estos mitos de la sexualidad en personas con retardo mental tienen consecuencias concretas en cuanto que los hacen más vulnerables a situaciones de abuso y explotación sexual debido a la falta de educación sobre la sexualidad para discapacitados
Uno de los mitos de la sexualidad en personas con retardo mental los ubica en una posición donde su sexualidad no halla un lugar. Este mito silencia la sexualidad del discapacitado basándose en prejuicios de corte moral como la imposibilidad de vivir en pareja, tener hijos y cuidar de estos a la vez que cuidan de si mismos- es importante comprender que su interés por la sexualidad no es menor que cualquier humano de la misma edad y evitar la confusión entre sexualidad y genitalidad
Otro mito de consecuencias negativas evidencia la conceptualizacion lineal entre inteligencia y sexualidad y desde allí se estructura una negativa en torno a la capacidad de sentir y vivir la expresión de su sexualidad de manera positiva. Lo que sucede es que se extiende la clasificación patológica de lo intelectual hacia el terreno de lo sexual y desde esta postura se cree de manera errónea que los discapacitados viven la sexualidad de una manera diferente al resto de las personas.
Todos estos mitos de la sexualidad en personas con retardo mental fomentan el más frecuente ellos: suponer una insensibilidad al dolor por parte de los discapacitados. Esto exige, por su propio peso, una revisión de las ideas aceptadas.