Política de Privacidad | Mapa del Sitio | Contacto
Únete a la Comunidad de Autores Expertos en Internet
 
 
Editum para Autores
   
 
Editum para Editores
   
 
Buscar en Editum
 
Busqueda Avanzada
 
 
Taller de Escritura
 
Nombre:
Email:
“Nunca venderemos o rentaremos tu dirección de email”
 
 
Enlaces Sugeridos
   
 
 
Recomendar a un Amigo
Sube Tus Artículos
Nostálgicos Recuerdos en la Habitación del Niño
Nostálgicos Recuerdos en la Habitación del Niño
por Jesús Enrique Morell Medina
Número de Palabras: 1026   Comentarios(0)
 
Imprimir Artículo
Recomendar a un Amigo
Publicador Editum
Agregar a Favoritos
Dejar un Comentario
Reportar Artículo

Llegué a ese lugar sin saber  realmente ¿cómo me encontraba allí? Estaba de frente a una gran puerta y escuché una extraña voz, me pareció tan familiar, ahondando en mis pensamientos no pude hallarla.

 

Indudablemente era  la voz de un pequeño niño, parecía que sollozaba por algo, sin detenerme aquello que inundaba mi abstracta mente continué mi camino, fue entonces cuando pude observar desde la puerta, que la oscuridad era la reina de todo el recinto, no me preocupé,  no sentía miedo, sin embargo algo dentro de mí me angustiaba, era  el deseo por saber ¿dónde estaba? Y ¿quién me inspiró a recorrer toda aquella penumbra?

 

No sé cuanto tiempo pasó, posiblemente años, hasta que finalmente dentro de la soledad y el gran vacío que sentía en la eterna noche, conseguí una habitación única, cuya  puerta medio abierta dejaba entrever un rayo de luz que hirió levemente mi retina, hacía mucho tiempo que no veía el resplandor de una cálida luz.

           

Entré y pude sentir que había algo familiar en ella, me parecía conocido cada rincón de la pequeña habitación que nunca reconocí, pero era como si lo conociera de toda la vida. Cada centímetro de aquella extraña habitación animaban cada partícula de mí, haciéndome sentir una tranquilidad que extasiaba mi cuerpo, ¡sintiéndome en casa!, de pronto todo estaba iluminado y la irradiación de sus colores, me devolvieron, la alegría, amor, paz, inocencia, armonía, realmente podía ser uno o todos a la vez.

           

Mirando hacia los lados, pude notar que todo comenzó a tornarse incongruente, aparecían y desaparecían objetos, imágenes que se encontraban en mi lejano pasado, situaciones que añoraba volvieron, espontáneamente corrían las lágrimas por mis mejillas,  no podía palpar nada de aquello, pero me hicieron  sumamente feliz durante años atrás, ahora estoy frente al gran agujero negro que representa este lugar, sin respuestas para mis interrogantes, sin explicación alguna.

 

Detuve mi divagación para transformar la habitación en un lugar indescriptiblemente hermoso, y llegué al azimut de mi demencia,  porque tenia que estarlo para poder llegar a ser tan dichoso por un instante para volver donde siempre quise estar, allí donde todo era posible, a mi lugar predilecto, en donde mis sueños eran inocentes, y la ventana de mis ojos era pureza que no tenia cabida para ver las espinas de una hermosa rosa.

 

Al avanzar hasta este lugar me sorprendí porque sabia que no estaba solo; en el ambiente había un olor agradable como el perfume que emana el tierno aroma del regalo de la vida, y al enfocar mi tenue mirada allí estaba él. ¡Qué hermoso era!, no pude contener mi llanto de alegría al verlo allí, me arrodille, lo abracé con todas mis fuerzas, porque lo conocía tanto como el desconocía de mi.

 

Nos sentamos juntos en  un pequeño banco que estaba en una enorme pradera coloreada por el mas intenso de los verdes, lo observé incrédulo de ver en él, los reflejos de un ser que no había sido quebrantado por la contaminada destrucción de una humanidad llena de penas y sufrimientos.

            La nostalgia me embargó, al percibir que la inocencia estaba intacta en él, su desconocimiento del mundo lo hacían perfecto para mí; en  un instante sabia que ocurriría algo que no quería, pero no podía evitarlo. Sus ojos eran idénticos a los míos, solo que los de él estaban cargados de una incontenible ternura y un amor infinito que yo olvidé por sobrevivir.

 

Entonces salió de entre sus pequeños labios una pregunta: ¿Por qué me dejaste encerrado?, ¿Qué hice para merecer tu castigo?, mi corazón palpito fuerte y comprendí todo lo que pasaba. ¡El era yo!, era una parte de mí casi irreconocible, lo amé más que a cualquier cosa, ¡extrañaba su presencia!

 

Me incliné frente a él, y puesto de rodillas, le pedí perdón, lo abracé nuevamente y comprendí que este lugar era el rincón de mis recuerdos.

-         Mi niño, puedes vivir aquí, ¡te quiero!. Desde el día que te encerré he sido el hombre más infeliz del mundo, pero no quería verte morir. Cuando la oscuridad invadió mi alma, te escondí para salvarte de sufrir, ¡es muy tarde allá afuera, no sobrevivirás!, Te ame mas que a nada, al entrar en esta habitación siento paz porque tú estas acá, en el pasado llenabas este lugar con mi alegría y ahora tocar tu mano me hace recordar que fui feliz hace años. Ellos, lo echaron todo a perder, me obligaron a crecer con dolor, no quise que me vieras llorar o enfurecido, la venganza y la ira se adueñaron de mí, mientras tú quedaste a salvo. Las marcas dejadas por esas situaciones me hicieron olvidarte muchas veces, ahora se que siempre estuviste conmigo, ¡Prométeme que te quedarás!, cuando todo mi sufrimiento termine abriré tus puertas, y ¡serás un niño libre! Encenderás las luces y yo volveré a ser feliz, y lo seré, ¡sólo si tu vives!.

Hablamos muchas horas hasta que de tanto llorar el niño se fue quedando dormido; todo comenzó a desaparecer y aparecer otra vez para mi, se descontroló mi mente hasta no poder soportar la carga de imágenes en mi cabeza y quedando casi inconsciente, sabia que de debía irme.

 

 Decidí protegerlo nuevamente, no estábamos preparados para caminar juntos,  me despedí de él y me fui con mis ansias de tener otra vez la vida que tanto había llenado de buenos momentos.

 

Salí de la habitación para volver a penetrar en la nada que me hacía olvidar ¿dónde estaba? y ¿qué hacia allí?. La  oscuridad  del momentos se burlaba de mí como de un títere, y en el fondo no entendía que me motivaba a seguir compartiendo ese lugar tan mío con ella, consumiéndose con su presencia al niño que dejé para volver un día a encontrarlo.

 


Fuente del Artículo: http://www.editum.org/autor-360=Jesus-Enrique-Morell-Medina.html
Este articulos esta en nuestro catálogo desde jueves 03 abril, 2008.
Este artículo ha sido leído 702 veces.
Otros Artículos Recientes en Editum.org de la Categoría Arte y Entretenimiento:Poesía y Cuentos
Artículos Más Vistos de Editum.org en la Categoría Arte y Entretenimiento:Poesía y Cuentos
Calificar Este Artículo: (Sin Calificación Aún)
 
Cita al estilo MLA:
Morell Medina, Jesús Enrique. "Nostálgicos Recuerdos en la Habitación del Niño." Editum.org  03 Abril 2008. 23 Mayo 2012 
<http://www.editum.org/Nostalgicos-Recuerdos-en-la-Habitacion-del-Nino-p-881.html>.
Cita al estilo APA:
Morell Medina, Jesús Enrique.  (2008,Abril 03). Nostálgicos Recuerdos en la Habitación del Niño. Editum.org.
Obtenido en Mayo 23, 2012, de http://www.editum.org/Nostalgicos-Recuerdos-en-la-Habitacion-del-Nino-p-881.html
Cita al estilo Chicago:
Morell Medina, Jesús Enrique.  2008 Nostálgicos Recuerdos en la Habitación del Niño. Editum.org (Abril, 03),
http://www.editum.org/Nostalgicos-Recuerdos-en-la-Habitacion-del-Nino-p-881.html (accesado en Mayo 23, 2012