Ya sabemos qué es la educación artística y sus ideas vitales. Ahora nos podemos preguntar: ¿Qué magnitud tiene la educación artística en la educación primaria y secundaria? ¿Qué aspectos desarrolla en los jóvenes? ¿Cómo debe ser abordada?
Primordialmente, la educación artística cumple con el actuación de desarrollar un aspecto tan particular de cada cultura como es el arte, y ponerlo a disposición de jóvenes y niños. De esta forma, ellos lo pueden percibir y reproducir según su visión y pensamientos particulares.
Se puede afirmar que la educación artística intenta suscitar diferentes miradas en el alumno con respecto a las manifestaciones artísticas. Estas miradas son la del creador, la del espectador y la del arte como fenómeno social que se encuentra contextualizado en determinados tiempo y espacio.
La visión del creador es muy significativa porque fomenta en los alumnos la aptitud de conocer las desiguales técnicas que se pueden aplicar para manifestar sentimientos e imágenes interiores. Se vale sobre todo de la exploración como procedimiento para el conocimiento general de las herramientas utilizables.
Por el otro lado tenemos la observación del espectador. Por más que muchas veces esto no se enseñe como es adecuado, es un ingrediente de gran valía para el joven. Consiste en una posición reflexiva, inteligente y sensible frente a una declaración artística con el objeto de analizarla y entenderla en su totalidad. Teniendo en cuenta que muchos aspectos van más allá de gustos individuales o juicios de valor personales, se trata desarrollar esta perspectiva tanto delante obras propias como ajenas, de los propios compañeros o artistas reconocidos.
Por último, se intenta todavía gestar una tercera perspectiva, que sería la del arte como un quehacer social que se encuentra influenciado por el entorno en que se desarrolla. El tiempo y el espacio son dos agentes determinantes para cualquier manifestación de arte, por lo que se le expone al escolar sus variaciones a lo largo de la historia y en distintos epicentros para que pueda comprender e identificar similitudes y diferencias, con el propósito de analizarlas luego. El arte es muy dispar y heterogéneo, por lo que se apunta a transmitir este pensamiento.
Es justamente que la educación artística es de cardinal significación en la escuela, no sólo para asistir a los jóvenes a descubrir vías de expresión que desconocían, sino asimismo para que puedan desarrollar un ojo crítico y entendedor frente a obras ajenas. Por supuesto que el nivel de dificultad y idealización que se puedan observar en clase dependerán de la edad y la experiencia de los alumnos, pero siempre existirán actividades adecuadas para cada curso.