Así como la sociedad en las grandes ciudades está sobre expuesta a las abundantes campañas de publicidad y marketing directo, los mismo sucede en Internet que es, en este sentido, como una gran aldea.
Tal como un negocio que no anuncia tiende a perderse en una gran ciudad, un sitio de Internet que no se hace notar tampoco será hallado con facilidad en la red, y su vida útil estará en serio peligro. Para evitarlo, el sitio debe colocarse o “posicionarse” entre las primeras diez opciones de la primera página de los principales buscadores como Google, MSN o Yahoo. Dado que éstos poseen herramientas para chequear la cuántos enlaces hacen referencia a su web y cuántos buscadores y directorios la tienen indexada en su base de datos y decidir en qué posición aparecerá su página al ser mostrada en pantalla, resulta esencial trabajar para lograr que ésta figure entre estos diez preciados primeros precios: las posiciones en las páginas segunda y tercera causarán que reciba menos visitas, y si su sitio está posicionado o colocado desde la cuarta página en adelante, podría decirse que no existe para los ávidos usuarios de Internet.
Pero con respecto al posicionamiento de un sitio, no todo tiene que ver con su posición en la tabla y las visitas. Las ventajas de un buen posicionamiento en los buscadores trascienden este beneficio y contribuyen a crear una excelente imagen empresaria, una identidad propia en la web para el servicio o producto que se ofrece. Además del lugar físico en pantalla, el posicionamiento tiene que ver con la posición que el sitio ocupa en la mente de los usuarios: ése será, por ende, el lugar que ocupen en su mente los servicios y productos que el sitio ofrece. Y este posicionamiento subjetivo pero relevante está directamente relacionado con la manera en la que los posibles clientes percibe el producto en relación con los competidores.
En la gran aldea de Internet, sobre expuesta a las más variadas técnicas de publicidad y de marketing, es necesario delegar la responsabilidad del posicionamiento en buscadores a quienes saben hacerlo: la competitividad de este mercado global no admite improvisaciones. Resulta vital, entonces, escoger bien los objetivos de la empresa, los criterios de búsqueda más eficaces, y el mercado objetivo más relacionado con el negocio propio. Así se irán conquistando posiciones tanto en los buscadores como en la mente del consumidor.