Un encuentro con consecuencias
Psicoanálisis y ecología. Quizás pueda pasar un rato buscando la relación entre psicoanálisis y ecología y finalmente darse por vencido y pensar que pueden relacionarse muchas cosas, pero que justamente el psicoanálisis y la ecología serian un buen ejemplo de una asociación muy extraña.
Pero no es así. Hay un punto donde psicoanálisis y ecología se cruzan. El lugar del encuentro es aquel reservado para aquellas cosas que siempre estuvieron allí y que nadie ha querido ver hasta que fue imposible seguir negando. Psicoanálisis y ecología son dos términos que encierran una negación de la especie humana.
El psicoanálisis, Sigmund Freud, dedico su vida al estudio y a la investigación del psiquismo humano. Y en una teorización audaz para la época victoriana que lo enmarcaba develo la sexualidad infantil. Siempre negada, Freud describe su incredulidad ante lo obvio. Desexualizar la infancia fue típico de la sociedad humana.
Sin importar la evidencia de la sexualidad en los niños, se negó sistemáticamente su búsqueda de placer, se negó el cuerpo erogenizado del bebe por el contacto con el otro de los cuidados. Se negó el Edipo, el deseo hacia la madre y las fantasías de muerte hacia el padre. De nada sirvió la historia, la pre historia establecida por Sófocles en Edipo Rey. La estructura sexual en los niños estuvo siempre presente, evidentemente presente.
El encuentro en la aceptación
El cruce de psicoanálisis y ecología existe. La ecología, la conciencia de que todo acto arroja una consecuencia, también fue negada a través del tiempo. Aun hoy, cuando ya rozamos el estado de alerta que el planeta nos arroja, se sigue negando lo evidente.
Existe una consecuencia del consumo masivo sin cuidados ecológicos. El planeta esta muy lejos de ser un arca sin fin, llena de tesoros para nuestro exclusivo beneficio.
Como se negó la sexualidad infantil, se negó la necesidad de ocuparse de las relaciones entre los organismos que poblamos el planeta y el ambiente que nos permite vivir. Nunca, hasta ahora, no hemos ocupado de las respuestas eco fisiológicas que emitimos, ni de la estructura y dinámica de las poblaciones. Atender a la organización biológica de las comunidades, a los flujos de energía, a los ecosistemas era algo fundamental para nuestra especie. Tanto a nivel local como global.
Fue necesario el paso de los años y la violencia de la evidencia ignorada presionando a la sociedad para que llegue el fin de la negación. Psicoanálisis y ecología vuelven a cruzarse en la observación de las consecuencias. Hemos dejado de negar, pero la aceptación de lo que somos y de lo que hacemos no puede revertir el tiempo pasado en la ignorancia de lo obvio. Recupera la conciencia de la sexualidad, es reconocernos como especie. Avanzar en la conciencia ecológica, es sobrevivir como especie.
La negación que surge de la represión, es un ejemplo claro del desarrollo de Freud en su texto el malestar en la cultura. Es importante que dicho malestar sea atendido, particularmente cuando su expresión afecta decididamente el medio ambiente que nos contiene a través de la negación del calentamiento global por ejemplo, y la propia aceptación de la constitución de nuestra estructura.