En los primeros años de Internet, cuando todo era nuevo y casi inexplorado en este campo casi nadie tenía acceso a la red de redes ni una casilla de email. Entonces, recibir un mensaje de correo electrónico era casi un privilegio inesperado. Sin embargo, luego del auge de Internet durante el último lustro, la recepción de correos se volvió mucho más común y apareció pisando firme en escena el enemigo de todas las casillas el “SPAM” o correo no deseado.
Estos mensajes, generalmente de corte publicitario invaden de manera masiva nuestras casillas, nuestro software de mensajería instantánea y hasta nuestros teléfonos móviles. Así, nos perjudican de varias maneras: introduciéndose en nuestra intimidad, trayendo virus o troyanos, y reduciendo el ancho de banda general. ¿Podemos imaginarnos cuán rápido funcionaría todo sin esos gigas y gigas de correo basura? Y lamentablemente no son los únicos elementos que asedian nuestros ordenadores. Sus parientes cercanos, las ventanas emergentes y hasta los videos y avisos publicitarios de Google son bastante molestos, aunque supuestamente legales. ¿Hay algo que un usuario común pueda hacer para detenerlos?
A esta altura no es tan fácil que un usuario común los detenga fácilmente. En algunos países como España y Estados Unidos el correo no solicitado está prohibido por la ley y, en España, gracias a la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico, está penada la posesión de bases de datos de emails por considerárselos información personal. Pero aunque estos intentos hayan tenido buenas intenciones han resultado casi sin efecto y no han podido detener el flujo del correo no deseado, cada vez más abundante, hacia nuestros ordenadores.
Algunas cosas que un usuario puede hacer para paliar las consecuencias de este molesto correo es tener su servidor bien configurado, porque el SPAM aprovecha las fallas en el sistema para ingresar. Así, si nuestro servidor está configurado como Open Relay, no será necesaria una contraseña para que entre y salga todo tipo de correo libremente. Pero, concretamente, la más efectiva hasta el momento es preservar la dirección de email lo más posible.
Consejos para evitar SPAM
Usar un redireccionamiento hacia la cuenta y no dar la dirección de la cuenta verdadera
No publicarla en sitios públicos, y si se debe hacer, no publicarla en modo texto sino dentro de una imagen para evitar que se la rastree automáticamente
Usar una cuenta temporal para transacciones de una sola vez, tales como confirmar un pedido o pedir información en sitios donde es probable que vendan su dirección o la utilicen para SPAM
Mostrarla de modo tal que evite el rastreo automático suplantando los “.” Por la palabra “punto” y la “@” por la palabra “arroba”.