El vocablo, que es la abreviatura de las palabras “electronic commerce” en inglés, no significa otra cosa que “comercio electrónico”, y designa a todas las operaciones comerciales, por ejemplo difusión de información, compra, venta y, distribución, que se realizan a través de redes informáticas, principalmente en la Internet.
Sin embargo, los empresarios tradicionales todavía se preguntan “¿Por qué Internet?”. Aunque ni ellos ni nadie pueden negar la efectividad de la red de redes, algunas personas todavía se resisten al cambio o al menos a incorporar su sitio de Internet como una forma más de comunicación con sus clientes y prospectos. Es porque quizá no vean todo el potencial del comercio a través de Internet ni cómo pueden aprovecharla en su propio beneficio, o quizá porque no estén dispuestos afrontar algunos de los cambios que Internet podría suscitar en su compañía.
Toda empresa que tenga la intención de seguir funcionando en el futuro inmediato debe ser lo suficientemente abierta para comprender y aceptar que el comercio electrónico ha llegado para quedarse y que, por lo tanto, sólo las empresas que lo hayan incorporado gozarán de prestigio ante el mercado como para seguir trabajando de manera eficiente. Pero cuidado: si hablamos de correo electrónico en el sentido estricto de la expresión, es decir, de la venta, no todos los productos o servicios y no todos los tipos de empresa pueden depender de manera exclusiva de él. Pero si también se incluyen dentro del concepto las acciones de pre y post venta, resultan claras las ventajas del e-commerce para todo tipo de empresas y organizaciones.
Sin duda, antes de embarcarse en el proyecto de vender por Internet es vital analizar todos los aspectos y factores de incidencia con respecto a cada tipo de empresa en particular y decidir los alcances del correo electrónico en esa situación específica: si se venderá por Internet de manera exclusiva o si se seguirán conservando los puntos de venta físicos. Por ejemplo, un factor esencial a tener en mente es decidir si la presencia física del vendedor y del producto son vitales para el cierre de la operación de venta. Si no lo son y si el proceso de selección del producto requiere abundante información para el cliente y no necesariamente la presencia física, su producto tendrá buenas chances de ser vendido exclusivamente por Internet. De lo contrario, su sitio web cumplirá fundamentalmente una función de imagen corporativa con posibilidades de realizar algunas ventas a través del correo electrónico además de las que realiza a través del sistema tradicional.