El concepto intuitivo de CRÉDITO ha llegado a ser moneda corriente en nuestros días, en especial por la gran popularidad de las compras a plazos facilitadas por las tarjetas de crédito. Sin embargo, pocos usuarios conocen de qué se trata el crédito más allá de esta visión a priori basada en el uso diario.
El crédito es una promesa
Pocos se dan cuenta, sin embrago, de que un crédito es una promesa de pago, aunque se trate de un crédito obtenido con una tarjeta. Y así olvidan que la misma definición de este concepto, en su versión más común implica, justamente, la promesa de pago que significa el cambio de la riqueza actual por la riqueza futura. Pero la idea de riqueza o bienes en el futuro resulta atrayente para toda persona o empresa que necesite financiación para desempeñar cierta actividad económica, y entonces resulta necesario ejercer cautela y estar al tanto de los posibles riesgos antes de pedirlo, o de utilizar la tarjeta de crédito.
Desdichadamente, a veces resulta demasiado fácil pedir prestado y mucho más difícil suele ser pagar, a veces por falta de motivación propia, pero a veces como resultado de circunstancias externas que el deudor mismo no puede controlar. Conocer las distintas modalidades de crédito disponibles, así como las normas que regulan las cartas de crédito facilita el análisis de cada situación en particular.
Tipos de créditos
Las modalidades más comunes son el préstamo bancario, el préstamo no bancario, el préstamo público, el préstamo privado, y aquellos préstamos según el destino que va a darse al dinero, tales como los destinados a la producción o a la vivienda, y todos ellos pueden obtenerse de manera personal o real y a corto o largo plazo. Todas estas modalidades de crédito constituyen distintas opciones tanto para pedir dinero y efectuar una compra o reparación al contado como para comprar a plazos un producto que no se podría pagar al contado rabioso, pero ambas situaciones significan la promesa futura de pago.
A la hora de solicitar un crédito, puede gestionarse ante instituciones bancarias o crediticias o con prestamistas particulares, dependiendo de los requisitos para el solicitante, y de cuál sea la tasa de interés anual propuesta por cada uno de estos tipos de instituciones.
Créditos a nivel mundial
Además, en estos tiempos en que más que nunca se ha hecho popular el comercio internacional, resulta vital conocer las regulaciones de comercio y crédito de cada país, el tipo de cambio y de flujo de divisas, y todos estos aspectos están disponibles gracias a las cartas de crédito que representan millones y millones de operaciones diarias en todo el mundo. Estos instrumentos de pago regulados por normas internacionales facilitan el pago a través de un banco emisor a solicitud de un cliente u ORDENANTE, que debe realizar un pago a un beneficiario contra entrega de mercaderías o documentos dentro de un plazo determinado.
Cualquiera sea la modalidad de crédito elegida, tener presente que un crédito es una promesa fehaciente de pago y conocer su normativa ahorran a los deudores más de un dolor de cabeza.