Las keywords siempre han sido una especie de talismán para quienes se dedican al SEO. Las eligen con cuidado, las cuidan, las comparan con otras keywords, y, como un padre orgulloso que toma el tiempo de su hijo en los 100 metros llanos, miden su performance constantemente.
Pero, Google no parece estar tan interesado en estas palabritas. Y, sin embargo, se las arregla para indexar más de 3.000 millones de sitios (un número inconmensurable) y producir cada vez más afinadas SERPs, a la medida de lo que los usuarios requieren. De hecho, no es secreto que Google hace ya varios años que saltea esta tag al indexar los sitios –lo cual no significa que sea una buena idea omitirlas. Muchos otros buscadores y directorios todavía las emplean, así que lo que abunda, no daña.
El problema práctico que se plantea, especialmente para quienes hacen SEO de “la vieja escuela” es que están demasiado acostumbrados a las métricas de las keywords, y, afrontémoslo, da cierto sentido de seguridad tener números y cifras a los que aferrarse. El tema es que si seguimos insistiendo con practicar SEO centrados en las keywords, estaremos fuera de sintonía con lo que Google espera de los sitios, y de la internet en general. Y Google es tan pero tan poderoso, que sus decisiones fijan tendencia. Y la tendencia, más allá de anuncios rimbombantes de que estamos en la era de la Web 2.0, es hacia una lectura semántica de los textos.
Como un cobertor de cama corto, si nos tapamos los hombros, nos destapamos los pies, y viceversa. Si insistimos en el ritual de las keywords, no podremos hacer una promoción y posicionamiento semántico de la página. Pero, no podemos dejarlas de lado del todo. Así que es necesario buscar una solución transaccional.
Las keywords en muchos casos, para muchos responsables de sitios, o de empresas online, funcionan como eje director de sus textos. Esta semana estamos con “Celulares 3G”, así que cargamos las tintas en esta frase. La semana próxima estamos con “iPhone baratos”. Tampoco tiene que ser así. Está bien tener una idea directriz, para no desviar nuestra atención del tema central. En este ejemplo, si nos centramos en el iPhone, no vamos a promocionar el Nexus. Pero si las keywords nos atan y nos restringen, y tal vez nos impidan tomar oportunidades de nichos bien puntuales, entonces ya no sirven.
El secreto es hacer SEO ético. Si usted quiere vender iPhones, es lógico que sus textos incluyan la palabra. Pero que sus artículos tengan una densidad de keywords que hacen muy difícil que una persona normal llegue hasta el final de los mismos porque son imposibles de “digerir”, ya no están cumpliendo su cometido. Y el mismo debe ser ofrecer un valor agregado a sus productos. Por SEO ético, me refiero a SEO con sentido común. La viralización de artículos es una técnica SEO ya probada a esta altura. Pero no creo que sirva de mucho tener en un directorio de artículos un texto que nadie en su sano juicio querrá leer. En consecuencia, no se preocupe tanto por sus keywords, preocúpese por sus textos, que son los que en definitiva le llevarán el tráfico que necesita.