El doctor británico Edward Bach concibió las Flores de Bach después de copiosa experimentación entre los años 1930 y 1934, durante los cuales preparó siete vacunas homeopáticas para afrontar dolencias intestinales bacteriológicas. Realmente, dio origen a las Flores de Bach por azar; enfermó de cáncer y le concedieron tres meses de vida, por esto se marchó a Gales y se consagró, decididamente, a analizar remedios naturales que ayudaran a los enfermos. Así, concibió la eficacia curativa de las flores de la región y generó certeras mezclas florales para afrontar los trastornos emocionales que afectan a las personas.
Los primeros estudios fueron probados en plantas, animales y en él. Seguidamente, principió a experimentarlos en personas que se ofrecían y que evidenciaron resultados notables. Así, fue capaz de constatar la conexión entre la tranquilidad emocional y la salud de las personas.
Básicamente, la salud está estrechamente ligada a la alegría, a la alegría más obvia y pura y también, la que es más difícil de comprender; es la alegría de las cosas simples: ocuparnos en lo que disfrutamos hacer mientras compartimos con los que amamos.
El Doctor Bach es una prueba indiscutible de esto. Ante un pronóstico médico de pocos meses de vida, vivió seis años enérgicos y alegres, sencillamente porque le buscó un sentido importante a su existencia.
Los fundamentos que descubrió el Doctor Bach están vigentes hoy en día y son empleados por la psicoterapia, homeopatía, terapias holísticas y medicina tradicional china. Estas se interesan por el origen del mal más que en sus amagos y trabajan para conciliar organismo, razón y alma.
Los remedios florales son pura energía; siendo naturales y por esto, no contener componentes químicos, no producen efectos secundarios y no producen adicción. El organismo no capta su carencia o se habitúa a sus efectos y no deterioran los órganos debido a que no los invaden.
Las Flores de Bach fueron reconocidas por la Organización Mundial de la Salud en 1976 y luego por el Departamento de Salud del Reino Unido y la FDA (Food and Drug Administration) en Estados Unidos.
Así, es fácil comprender cómo se enlazan el Tarot con las Flores de Bach. Como explicamos antes, todo remedio floral representa un modelo de personalidad, por lo que es factible relacionarles con los arquetipos universales existentes en el Tarot.
Al leer el Tarot e identificar los patrones que afectan al ser humano, se advierte un prototipo de comportamiento especial y se determinan los problemas de salud emocional y física a aliviar. Es así como, al final de la sesión y con un extenso panorama de hallazgos interiores como recelo, confusión, separación, abatimiento, aprensión, indiferencia, furia, desesperación, dependencia y otros muchos, el tarotista está preparado para prescribir remedios florales eficientes para ayudar al consultante.
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