“La vida es una pieza de teatro que no permite ensayos. Por eso, cante, llore, baile, ría y viva intensamente antes que la cortina se cierre y la función termine sin aplausos.”- Charlie Chaplin En un seminario taller, como es costumbre, solicitaron a los asistentes que se dieran a conocer. Dentro de la exposición de motivos debían decir quien era cada uno de ellos y hablar sobre sus expectativas, su experiencia en la disciplina, y hacer un breve resumen de sus gustos y aficiones.
La mayoría de ellos de edad joven se limitaron a mencionar lacónicamente su nombre y otras manifestaciones tan cortas, que se podrían resumir en solo uno o dos renglones y no faltó el despistado que contestó que si supiera quien era no estaría allí.
Podríamos decir que es normal contestar que uno no sabe en dónde esta, ni hacia dónde se dirige, cuando no ha tenido tiempo de cuestionarse cosas importantes por estar ocupado en cosas frívolas. La vida es de por si una experiencia trascendental y de tal magnitud que merece nuestro reconocimiento porque gracias a ella, sin excepción alguna, somos seres extraordinariamente privilegiados. Entre varios cientos de millones hemos tenido el coraje, la fuerza y la habilidad para poder estar aquí y ahora. Todo ha sido una lucha permanente que hemos tenido que librar para poder continuar la marcha y gracias a nuestro esfuerzo seguimos tratando de conquistar metas y de trazarnos objetivos para ser superiores, para cambiar al mundo, para contribuir al desarrollo de la humanidad y para dar a los demás parte de lo que recibimos.
Somos todos, no importa la edad ni la condición, una promesa de sueños y esperanzas y el porvenir depende de lo bien que hagamos las cosas ahora y no de la preocupación que tengamos hacia el futuro. No podemos conformarnos con lo que tenemos sino que es necesario aprender a pensar en lo que necesitamos y trabajar para conseguirlo.
Las metas que nos forjemos deben depender de nuestros sueños y de lo que queremos, y no de los recursos con los que contemos. Puede ocurrir que nos concentremos siempre en el futuro, y no en lo que estemos haciendo pero este enfoque no nos permite gozar del momento presente ni alcanzar el éxito.