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Una Golondrina No Hace Verano
Una Golondrina No Hace Verano
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En mi país, México, existe un dicho popular que cita: “Una golondrina No hace verano”, y que significa que el arribo de un determinado evento (malo ó bueno), no quiere decir que se seguirá una tendencia similar en el futuro.
Les voy a contar la historia de un joven que inició su carrera profesional con la determinación de crecer y destacar por sobre todos los demás, con un idealismo impreso de honestidad, logro, trabajo y una ambición sana; que le llevara a grandes alturas, sustentando su motivación diaria para eliminar sus fracasos naturales con la frase: “Una golondrina no hace verano”.

Este joven comenzó su camino desde sus estudios profesionales, los cuales solventó trabajando en la lavandería de un hotel, en una tienda de ropa, en un restaurante y posteriormente en una dependencia del gobierno local. Combinaba su tiempo entre el trabajo y los estudios. Al titularse como Licenciado en Administración, su carrera dentro de la dependencia gubernamental tenía visos de un buen futuro laboral.

Su jefe inmediato se apoyaba en este joven que tenía las arcas llenas de entusiasmo por crecer. Por lo tanto, cualquier instrucción de su jefe, la realizaba con todo esmero y oportunidad, ya que le representaba una gran oportunidad de éxito. El ambiente político de la dependencia de gobierno, generó el despido de su jefe, quién había visualizado en aquel joven un patrimonio humano de mucho valor. Por tal motivo, invitó al joven a trabajar en la empresa que crearía, para poder subsanar su situación de desempleo.

El joven, inspirado por la confianza que le tenía su anterior jefe, renunció a su corta carrera en la dependencia de gobierno y se unió al equipo de trabajo que comenzaba a formar su antiguo jefe. Pasaban los meses y el joven no cobraba el sueldo prometido, sin embargo dedicaba todo su esfuerzo para atender todas las responsabilidades que implicaban su nuevo trabajo. La empresa no lograba resultados por la carencia de recursos, lo que se reflejaba en la situación económica de todos los empleados. Esta situación tenía decepcionado al joven, que había puesto todo para continuar con el camino hacia su objetivo.
Un familiar cercano que vivía en otra ciudad, se enteró de la situación del joven y lo invitó a crear una nueva empresa, pero esta vez como socio. La determinación del joven por lograr sus objetivos profesionales, nuevamente lo impulsaron a tomar una decisión, dejar el complicado empleo actual por comenzar de nuevo. ¡Una golondrina no hacer verano! pensó, este fracasó sirve de gran experiencia, ahora estaré en una empresa en donde todo los resultados dependerán directamente de mi.

Dejó todo atrás y emprendió un nuevo camino, en una nueva ciudad y en un nuevo negocio. Inició aportando un promedio de 16 horas semanales de trabajo, incluyendo los días de descanso. El negocio vendía frutas y verduras, lo que implicaba levantarse diariamente a las 3:00 am y terminar el día a las 21:00 pm.

Como todo negocio en donde hay trabajo de por medio, los resultados comenzaron a florecer, sin embargo se topó con un nuevo problema: Su socio retiraba continuamente dinero de las ventas para solventar sus gastos personales, lo cual mermaba día con día el capital de trabajo del negocio. El joven no podía rehusarse ante tal situación, ya que su aportación económica al negocio representaba un menor porcentaje.

Después de un año, cansado de tanto esfuerzo físico y mental, con un negocio sin capital, sostenido por los créditos de los proveedores y con poco futuro, decidió vender a su socio su pequeña participación. El socio accedió, sin embargo puso una condición: él pagaría su parte en parcialidades durante los meses posteriores, propuesta que el joven aceptó debido a que no le quedaba otra alternativa mejor. Él tenía fundadas sus esperanzas en su capacidad, entusiasmo y en la frase: ¡Una golondrina no hace verano!.

El joven regresó a su ciudad natal, mermado económicamente, producto de los dos fracasos anteriores; esperanzado cobrar el poco dinero que le pagaría su socio, y con el alma renovada para retomar el camino hacia su objetivo……crecer y destacar profesionalmente.

Inmediatamente comenzó a buscar oportunidades de empleo, día con día entregaba su “Resumen de Vida profesional” en las empresas de la localidad. Se contactó con colocadores de empleo para que le apoyaran con su situación laboral. No había resultados; transcurría el mes de Diciembre y las empresas no contratan gente durante esta temporada.

Después de unos meses, el destino le colocó un proyecto en su camino. Un amigo del joven, había recibido una gran oportunidad laboral en una nueva empresa con presencia nacional, que iniciaba un nuevo proyecto comercial: Administrar fondos de pensión. La invitación laboral del amigo, representaba nuevamente una “luz en el camino”, ya que se trataba de una empresa con mayor renombre y solidez económica. Sin dudarlo volvió a iniciar un nuevo reto, cansado de regalar su trabajo y ver más lejos sus aspiraciones de crecimiento.

Comenzó a trabajar, recibiendo los frutos indispensables de cualquier empleado: un sueldo y reconocimiento a su trabajo, lo cual representa un alimento para la motivación y las aspiraciones de cualquier ser humano. El joven se compenetró en los objetivos de la empresa y no detuvo sus esfuerzos.

Pasaron los meses y los resultados eran buenos, la oficina cumplía con los objetivos institucionales, sin embargo el joven nuevamente se encontró con una situación ajena a él, que comprometía sus principios profesionales. Su amigo y jefe, lo presionaba para que ingresara negocios de forma fraudulenta, lo cual era inaceptable para el joven.

El joven vivía decepcionado, al parecer “Una golondrina SI hace verano” era su nuevo pensamiento. Ante la adversidad, es necesario luchar y no ceder en el intento. A pesar de lo sucedido, el joven aún conservaba su mayor capital, el ánimo. Decidió buscar nuevamente otras alternativas laborales que le brindaran la oportunidad que tanto quería y que tuvieran una ética profesional que empatara con sus aspiraciones.

El destino nuevamente hizo acto de presencia. Durante la búsqueda de oportunidad, el joven fue aceptado a trabajar en uno de los bancos con mayor renombre a nivel nacional. El no conocía nada sobre la banca, pero estaba convencido de que el 99% lo representaba su actitud y el 1% su aptitud, motivo por lo que nuevamente decidió emprender el reto.

Ingresó al banco y encontró a un jefe que pensaba de manera similar a él. Una persona honesta, trabajadora y ambiciosa, que además impulsó al joven en su trabajo. El joven vivía esforzándose en su trabajo, ya que por segunda vez, le era retribuido su esfuerzo en lo que mas deseaba: Reconocimiento y una oportunidad de poder destacar, además de que le retribuían con un buen sueldo.

Pasaron varios años y el joven proporcionaba resultados, sus conocimientos sobre el banco eran cada vez mayores y sus clientes también. Su cartera de clientes había crecido en un 200% y los ingresos que generaban superaban las expectativas del banco, por lo que regularmente se hacía acreedor a bonos. Sin embargo no crecía profesionalmente, seguía ocupando el mismo puesto, ya que el crecimiento institucional dependía más de situaciones políticas internas, que de los mismos resultados.

Su experiencia en la banca lo relacionó en el medio y después de cuatro años, recibió una oferta laboral en un banco más pequeño. El joven gozaba se seguridad en si mismo por la experiencia adquirida. Además mantenía en su interior, la gran inquietud de crecer profesionalmente; por lo que tenía en sus manos la gran oportunidad de ingresar a un banco mas pequeño en donde podría destacar más pronto y crecer. Aceptó la nueva oferta y con mucho ánimo, emprendió nuevamente el camino para lograr sus objetivos profesionales.

Al comenzar en su nuevo empleo, inmediatamente comenzó a destacar. Los negocios que proponía a sus jefes eran sumamente atractivos, pero el banco era muy pequeño para poder atender esta demanda. Durante el primer año sus resultados fueron nulos, ya que todos los negocios le quedaban grandes al banco. El joven volvió a vivir momentos de angustia, ya que parecía que se había equivocado en su decisión.

Durante el segundo año, las cosas mejoraron notablemente, el joven comenzó a arrojar resultados sobresalientes, quintuplicando los resultados históricos de su oficina. ¡Llegó entonces lo que tanto había buscado!......le ofrecieron un mejor puesto en otra ciudad. Ahora sería encargado de varias oficinas, lo cual aceptó de inmediato, ya que era por lo que tanto había luchado en su reducida vida profesional.

La oportunidad que tenía en sus manos no era atractiva entre sus compañeros, sólo lo era para él joven, ya que implicaba recibir una zona con antecedentes de baja productividad y un muy mal ambiente laboral. Sin embargo el joven veía en ella una gran alternativa, ya que el más mínimo resultado sería observado por sus jefes, lo cual lo mantendría en el camino del crecimiento dentro de la empresa.

Inmediatamente se puso a trabajar “hombro a hombro” con la gente y en los detalles mas pequeños, por lo que los resultados poco a poco comenzaron a florecer. Tenía a su cargo cuatro oficinas, de las cuales solo una era rentable. En pocos meses las cuatro oficinas generaban utilidades y el ambiente laboral había cambiado. La estrategia del joven radicaba en escuchar al personal, enseñarles, motivarles y en trabajar con pequeños objetivos que arrojaran resultados rápidamente, de tal forma que el equipo comenzara a vivir con pequeños éxitos.

Durante el segundo año, nadie daba crédito de los cambios. La zona comenzó a ganar concursos a nivel nacional, aún cuando la infraestructura era menor que en otras zonas. Faltaba mucho por hacer, pero el cambio era palpable. Los jefes confiaban en el joven y le pidieron abrir seis oficinas más, las cuales se fueron aperturando mes con mes.

Los resultados cada vez eran mejores, por lo tanto el crecimiento del joven se comenzaba a estancar, nadie pensaba en moverlo de su lugar porque daba resultados. Pero el joven se mantenía firme en la lucha, a base de sacrificios personales.

Había dejado atrás todos los fracasos, ahora enfocaba su mente y su esfuerzo en diseñar su crecimiento laboral dentro de la empresa, basado en resultados que le permitieran destacar de manera recta y honesta. Pero el banco pensaba diferente, ¡no había que moverlo de su lugar!.

El jefe directo del joven, además de que tenía una gran posición dentro de la institución, gozaba de prerrogativas excepcionales por parte de la Dirección General, producto de circunstancias alejadas del profesionalismo y la ética, situación que complicaba más aún la situación del joven.

Por otro lado, el joven había sacrificado a su familia, a la que había abandonado por trabajar para brindarles un mejor futuro. Era un juego de ganar-perder. El joven sabía que entre más ganaba en su empleo, más riesgo tenía de perder a su familia. Y no había oportunidad de crecer, irónicamente sus resultados lo tenían contra la pared; sus logros sacrificaban su vida familiar e impedían un potencial movimiento ascendente en la organización.

Su familia naturalmente le presionaba por tiempo y el trabajo le demandaba tiempo, ya que estaba en un proceso de crecimiento. Además su jefe directo representaba un escaparate organizacional y a la vez un ancla muy riesgosa de sobrellevar.

El joven requería tomar nuevamente una decisión relevante en su vida, nada más que ahora los resultados afectarían a él, y a su familia.

Después de 5 años en el banco, decidió dejar la institución, en búsqueda de un equilibrio entre su vida familiar y su vida laboral. Aceptó una oferta de otro familiar que tenía un negocio en marcha y que representaba otra oportunidad más para lograr sus objetivos.
¿Cuántas golondrinas hacen verano? Se cuestionaba el joven. No es que el verano augure malos tiempos, sino al contrario, dejar un invierno lleno de dificultades representaba otra nueva forma de ver las cosas. ¡Quizás lo mejor sea que llegue el verano y ver muchas golondrinas! Para ello tengo que tomar decisiones.

Comenzó su séptima experiencia profesional con el mismo ánimo de siempre, aunque ahora más abatido por las cicatrices que genera el actual medio laboral. En todos los casos el patrón o dueño quiere sacar provecho personal, independientemente de qué pise y a quién haya que pisar. La ética profesional es una falacia, pensaba, no sirve más que para citarla dentro de los cuadros colgados en las recepciones de las empresas en donde exponen su Misión y Valores Empresariales. Cuando en realidad ejercerla es un camino muy costoso y no genera beneficios económicos.
La experiencia en este séptimo intento profesional duró sólo ocho meses. El negocio del familiar tuvo cambios adversos que obligaron al joven a retirarse voluntariamente. Es hora de iniciar mi propio camino,  para evitar a toda costa depender de circunstancias que involuntariamente cortan las alas del que quiere hacer algo bien hecho.

Emprendió su negocio con el gran apoyo de su familia, utilizando un esquema de negocios totalmente innovador. Logró lo que tanto quería: Creció profesionalmente siendo el dueño de su propio negocio. La posición más alta en una empresa capitalista, donde él toma sus decisiones y donde busca la mejor oportunidad de negocio.

Actualmente este joven emplea en su empresa a 12 personas, a las que cotidianamente impulsa para salir adelante. Muchas de estas personas han crecido en su organización en un muy breve lapso de tiempo. El joven empresario tiene como filosofía añadir cada año una línea de negocio nuevo, lo cual le ha permitido diversificarse. Su negocio ha “destrozado” muchos records de venta de varias compañías, y en las que el negocio del joven compite contra almacenes de gran tamaño y tiendas especializadas.

El negocio del joven no requiere de tiendas para vender, y vende más que muchas tiendas juntas, porque él utiliza un sistema de su invención, que consiste en llegar al cliente en lugar de esperarlo. Actualmente su negocio desplaza anualmente 18,000 equipos electrónicos con un margen de utilidad de un 40% neto, lo que le permite generar ingresos por arriba de lo que nunca pensó ganar.

    

 
Licenciado en Administración por la Universidad Autónoma de Querétaro. Me desarrollé en la banca durante 14 años y ahora tengo mi propio negocio.

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