En el momento actual es necesario que las organizaciones empresariales cuenten en sus departamentos comerciales con el servicio de vendedores inteligentes, para poder desarrollar la competitividad y productividad mínima que les permita permanecer en el mercado. Si bien es cierto, lo común es medir a los vendedores por sus resultados en cumplimiento de los presupuestos de ventas, no hay que olvidarse que son ellos quienes realmente tienen un contacto permanente con los clientes y pueden cumplir con otras actividades de gran interés para la administración de la empresa en el diseño de las estrategias para conservar la clientela. La inteligencia, de manera técnica, es la capacidad de entender, comprender y resolver problemas; tiene tres componentes principales: El cognitivo, el emocional y el social.
La inteligencia cognitiva se desarrolla a través del estudio. Se pueden hacer cosas solo cuando se tiene conocimiento a cerca de ellas y para tener conocimiento de algo se debe estudiar. En cuanto a las emociones, analógicamente las compararé con los caballos. En una persona que no maneje de manera inteligente sus emociones, estas son como caballos desbocados, con comportamientos fuertes, inmanejables, afanosos… Mientras que la persona que desarrolla su inteligencia emocional, sus actitudes son como caballos de paso fino, cortesanas, afinadas, elegantes. La inteligencia social es aquella que nos permite, a los seres humanos, relacionarnos de una forma productiva y armoniosa con las otras personas y todos los componentes de medio ambiente. Donde las competencias humanas son los regentes de una vida equilibrada y agradable.
Es vital, para toda empresa, contar con vendedores inteligentes, formados de manera excelente en su componente cognitivo; con actitudes bien manejadas que reflejen el dominio de sus emociones, que sean capaces de examinarse objetivamente a nivel intrapersonal; con gobierno de sus relaciones sociales en beneficio de ellos mismos, de su empresa, de sus clientes, de la comunidad y del medio ambiente. Hoy no es conveniente apoyarse en vendedores que solo se dedican a tomar pedidos en una actividad sistemática y recurrente. El vendedor inteligente está llamado a ser un estratega, capaz de resolver problemas, de recolectar y analizar información, de tomar decisiones, de brindar apoyo a su gerente en la ejecución de las políticas institucionales, de gestionar su clientela de una forma técnica al aplicar de manera micro el marketing mix en su zona. Los vendedores inteligentes no pueden ser ajenos a la administración comercial de su compañía. Nunca.